Fibromialgia, la enfermedad incomprendida

Tiene un conjunto de síntomas tan variado que dificulta el diagnóstico. Hablamos de fibromialgia, la enfermedad incomprendida.

Qué es

Intestino irritable, cefaleas, contracturas musculares, vértigo, mareos, síndrome ansioso depresivo. La fibromialgia es una enfermedad que puede incluir estos (y otros) síntomas. El paciente (por cada hombre hay 20 mujeres afectadas y el motivo de esa diferencia por sexos se desconoce) presenta un cuadro multiorgánico y multisistemático. Lo que subyace es una anomalía en la percepción del dolor, de modo que se perciben como dolorosos estímulos que habitualmente no lo son.
Al ser un conjunto de síntomas tan variados y comunes a otras enfermedades, es habitual que el paciente inicie un peregrinar por diferentes consultas de especialistas, que tratan tal o cual problema concreto. Es decir, el diagnóstico a veces tarda e incluso no llega nunca. Es una patología desconocida para el propio paciente y para muchos médicos. “Esto se debe al esquema de la medicina actual, que es superespecializada. El paciente que tiene dolor de estómago va a Digestivo y el médico quizá ve una gastritis, pero no ve que esa persona tiene otra enfermedad. Cada especialista ve solo su ventana. Y esto hace que aspectos que sobrepasan ese área y afectan a más órganos pasen inadvertidos, porque el especialista se ha centrado en el dolor de estómago”, explica el doctor Javier Rivera, jefe de la unidad de fibromialgia del Hospital Gregorio Marañón de Madrid y portavoz de la Sociedad Española de Reumatología.


Por su parte, el paciente se encuentra mal, tiene dolores y esto genera ansiedad y depresión. Pierde las ganas de realizar actividades cotidianas, encadena bajas laborales y, en ausencia de diagnóstico, ni él mismo ni su entorno alcanza a saber qué ocurre.

Desencadenantes

La fibromialgia puede tener muchos desencadenantes, pero en todos subyace un fenómeno de estrés (que puede proceder de cirugías, disgustos, estrés laboral, traumatismos y un largo etcétera) y una mala adaptación a esa situación. “Es como si el estrés metiera al paciente en una situación que, en un momento dado, comenzara una enfermedad orgánica”, detalla el experto.

Cuidados

El paciente no puede tomar un fármaco para cada síntoma, porque estaría sobremedicado. La enfermedad es crónica y no tiene cura, pero se puede convivir con ella. Hay tratamiento farmacológico que actúa a nivel del sistema nervioso, pero por sí solo no funciona (solo mejora un tercio de los pacientes). Hay que atajarla de modo multidisciplinar. El doctor Rivera subraya la importancia del ejercicio físico aeróbico suave, pero diario (entre 20 y 30 minutos). “No vale el yoga, porque es muy pasivo”, advierte. Mejor bailar, correr, caminar, bici... También acudir al psicólogo. Ninguna terapia alternativa ha demostrado su eficacia (homeopatía, ozonoterapia, quiropraxia), “pero es verdad que a muchos pacientes les producen beneficios porque les relaja y les quita dolores”. En ese caso, no hay problema en continuar si no hay efectos secundarios graves. (Más información en la guía www.fibro.info).


“La enfermedad debería diagnosticarse en Atención Primaria. Es el médico de cabecera el que tiene una visión más global del paciente. Le ve la tensión, el azúcar, las gripes, las cefaleas. Cuando encuentra a un enfermo multisistemático, lo que no debe hacer es empezar a mandarle a especialistas. Si le duele la cabeza, el estómago, las articulaciones, tiene la tensión alta, debería tener una visión global y pensar que esto puede ser una fibromialgia”, concluye el doctor Rivera.

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