Fisioterapia Contra la Depresión

En Noruega, Reino Unido y Suecia ya la prescriben para la depresión, y aquí, cada día más expertos recurren a ella. Conoce qué técnicas pueden ayudarte y recuerda: ¡no tienen efectos secundarios!
Sabíamos que las personas con ansiedad y depresiones graves terminan acudiendo a un fisio para aliviar las tensiones musculares que originan estas enfermedades. Pero, además, un estudio del Consejo General de Colegios de Fisioterapeutas de España ha puesto de relieve que, ante estas patologías, lo mejor es comenzar a tratarlas también con fisioterapia. “El estrés y la ansiedad son dos trastornos de carácter psicosomático que producen alteraciones físicas y fisiológicas como el insomnio, la pérdida de apetito, problemas de oxigenación por alteraciones respiratorias, dolor crónico, contracturas musculares, dolor de cabeza, etc. La fisioterapia ayuda a corregirlos”, señala Daniel Catalán, presidente de la Asociación Española de Fisioterapeutas en Salud Mental.
“De hecho, en Dinamarca, Suecia, Reino Unido y Noruega, los pacientes diagnosticados con depresión se derivan al fisioterapeuta además de al resto del equipo de salud mental (psicólogo, psiquiatra y enfermero). En estos países he podido observar que la fisioterapia es efectiva en la depresión, ya que activa física y mentalmente, reduce el dolor crónico y mejora la calidad de vida. Además, no tiene efectos secundarios como algunos antidepresivos”, explica Catalán. ¿Otra ventaja? “Puede utilizarse en cualquier fase del proceso depresivo”, señala José Manuel Brandi de la Torre, secretario general del Consejo General de Fisioterapeutas de España.
Liberar endorfinas y ¡optimismo!
Cuando se trata de una depresión, el objetivo final del fisioterapeuta es “liberar endorfinas, sustancias que se producen al sonreír y facilitan una mayor comunicación entre el cuerpo y la mente. Así, la persona puede reconocer mejor los síntomas y sensaciones de la depresión”, señala Catalán.
Por otro lado, la fisioterapia resulta aún más efectivas si se completa con el deporte. “Una depresiónsuele llevar aparejada una pérdida de interés por el ejercicio y, además, todos estos trastornos provocan, en mayor o menor medida, una discapacidad física”, señala Brandi de la Torre.
Técnicas que destensan
Evidentemente, no se trata igual una contractura que la depresión, la ansiedad o el estrés. Estos son los métodos más útiles para cada caso:
Masaje: moviliza el cuerpo, lo que alivia las crisis de ansiedad. “Un ejemplo muy visual es cuando a una persona se le acumula la tensión en los hombros; le falta el aire y tiene dolor. Se trata de un mecanismo somático: se tensa su musculatura, ‘se pone a la defensiva’. Además de los hombros, también se acumula tensión, en casos de depresión y ansiedad, en el diafragma”, explica Curro Millán, director general del Instituto Fisiomédico.
Osteopatía: libera las articulaciones que se ven comprometidas con la ansiedad. “Produce un bloqueo articular. Si trabajamos esa cadena, la desbloqueamos y liberamos las tensiones”, aclara Millán.
Masoterapia o terapia muscular: sirve para desbloquear los músculos, que en las depresiones se encuentran contraídos y al mínimo de su capacidad.
Tratamiento cráneo-sacral: gracias a las manos del terapeuta, se incrementa la vitalidad y se facilita a la persona usar sus propios recursos de autocuración.
Liberación miofascial: se trabaja el colágeno que forma la fascia -el tejido conectivo que envuelve todos los órganos del cuerpo- y que, con la ansiedad o la depresión, se ve afectado.
Drenaje linfático: “Cada persona tiene una zona en la que acumula tensión. El drenaje linfático actúa sobre el sistema simpático y parasimpático; lo regula y lo compensa. Posee un efecto relajante, pues mejora la circulación. Muchos de los problemas de ansiedad afectan al sistema digestivo, y el drenaje linfático ayuda a la musculatura lisa (paredes intestinales, vasos sanguíneos, etc.), con lo que conseguimos aliviar esas tensiones”, aclara Curro Millán.

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