Los food swaps están de moda, descubre qué son y las mejores opciones para comer mejor

Un intercambio inteligente de alimentos puede ayudarte a llevar una vida mucho más sana y feliz. Te contamos cuáles son los cambios más fáciles que puedes incorporar en tu día a día.

Dátiles y chocolate
Dátiles y chocolate (Foto: iStock)

De un tiempo a esta parte seguro que has oído hablar de los food swaps. No es ninguna nueva técnica de belleza, ni el último grito en telefonía móvil o la red social de moda. Es algo mucho más simple que todo eso. Traducido al castellano significa intercambio de alimentos y no es más que una práctica cada vez más habitual que aboga por hacer determinados cambios en nuestra forma de cocinar para que podamos comer mejor. Digamos que es la fórmula más efectiva para llevar un estilo de vida saludable. 

Como bien explican expertas como las creadoras del proyecto Futulife21, para cuidar nuestro cuerpo (y nuestra mente) no se trata de llevar dietas milagro ni nada que se le parezca, basta simplemente con saber elegir bien qué nutrientes eliges en tu día a día. Y esto en la mayoría de los casos no se trata de eliminar de forma radical determinados platos sino simplemente de saber hacer el cambio con los ingredientes que lo componen. 

¿Cómo hacerlo? Generalmente hacer el food swap es mucho más sencillo de lo que parece, basta con buscar un equivalente de similares características pero saludable para conseguir el objetivo buscado. Pero, como sabemos que muchas veces viene mejor la práctica que la teoría para aprender la lección, te proponemos algunos cambios que puedes hacer desde ya y tu salud agradecerá enormemente. 

No comas fuera, cocina tu propia comida

Esta es la primera clave y la más importante del food swap. Solo de esta manera controlarás exactamente los ingredientes que comes y sabrás si estos son o no sanos. Evitarás aceites ultrarefinados, sal en exceso y materias primas de las que no sabes su procedencia, además de conservadores y estabilizantes si optas por productos procesados. 

Por supuesto este cambio debería ser aplicable para todo, desde los platos más tradicionales como guisos hasta ensaladas que encuentras embadurnadas de salsas nada saludables e incluso los caprichos como por ejemplo una pizza, un bizcocho, una nutella casera, un helado y hasta unas palomitas. 

Cambia el azúcar por dátiles

Una de las maneras más saludables de endulzar tus postres es recurrir a los dátiles. Hasta hace poco no era muy habitual encontrar en fruterías o supermercados estos frutos ricos en fibra, vitaminas y minerales, pero eso es algo que ya ha cambiado. Azúcar blanco, azúcar moreno, panela, stevia... formas de edulcorar los platos hay muchas, pero ninguna más natural como la de utilizar frutos como el dátiles o incluso plátanos. Puede que sea más complejo y menos asequible pero, pruébalo, tu salud te lo agradecerá.

Olvídate de zumos y apuesta por la fruta

Zumo de naranja
Zumo de naranja (Foto: iStock)

Los médicos y los expertos en nutrición nos lo han advertido muchas veces: la fruta, siempre entera para poder disfrutar de todos sus beneficios para la salud. Puede que para llegar al momento en el que tomes varias piezas de fruta al día has tenido que pasar por un tiempo probando suerte con zumos, licuados y smoothies, pero ya es hora de dar el salto. 

Haz un food swap y pásate al bando que te cambiará la vida. 

Si vas a beber alcohol, que sea vino

Si hay algo que debería estar prohibido en cualquier dieta habitual, sea esta o no saludable, es el consumo de alcohol destilado. Sobre todo si este es el de mayor graduación como whisky, ron, ginebra o vodka, por ejemplo. Hay quienes asocian el salir de fiesta con la ingesta de este tipo de bebidas, si es ese tu caso y no te atreves a pasarte al agua directamente, haz el esfuerzo de cambiar el chip y opta en su lugar por pedir vino -incluso se puede mezclar con hielo para que sea más refrescante y dure más- o cerveza

Café solo en lugar de con leche

Otro de los cambios que puedes dar en tu alimentación diaria consiste en abandonar el café con leche y optar en su lugar por uno solo. Tampoco valen capuccinos, mochas, frapuccinos ni ningún otra extravagancia que se te ocurra y, por supuesto, pídelo siempre sin azúcar. No renuncies a tu dosis diaria de cafeína si no quieres pero sí a todos sus aderezos. 

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