Foria, otra forma de estrabismo

Descubre lo que es una exoforia y una endoforia. ¿Te suenan?

Descubre lo que es una exoforia y una endoforia. ¿Te suenan?

 

Si hablamos de estrabismo, lo primero que nos viene a la cabeza es una desviación que se detecta a simple vista (la llamada tropia), pero hay una forma de estrabismo latente, la foria, que únicamente se manifiesta cuando el ojo está en reposo y es más común de lo que se podría pensar, aunque es cierto que mucha gente no sabe que la sufre.

 

Este tipo de desviación ocular no resulta evidente porque la persona que la padece suele ocultarla, de manera inconsciente, mediante un esfuerzo muscular, de forma que a veces ni ella misma ni quienes la rodean se dan cuenta del problema.

 

La foria se revela cuando la persona no mira con los dos ojos a un objeto. Es decir, cuando tiene uno de los ojos en reposo mientras el otro sigue mirando. Las hay de cuatro tipos: endoforia, cuando uno de los ojos tiende a desviarse hacia el interior; exoforia: cuando uno de los ojos tiende a desviarse hacia fuera; hiperforia (hacia arriba) e hipoforia (abajo).

Pero la gran diferencia que tiene esta patología de la vista respecto a otras motivadas por defectos de refracción como la miopía, la hipermetropía, el astigmatismo e incluso la presbicia, es que no puede cuantificarse de manera exacta (es decir, que en este caso no podemos hablar de dioptrías).

 

Generalmente las forias no ocasionan problema y no requieren de ningún tratamiento para ser corregidas. Solo si son grandes, y requieren un gran esfuerzo de los músculos oculares para mantener los ojos alineados, es necesario aplicar algún tratamiento, que en algunos casos puede ser quirúrgico. Y es que si la foria, sea del tipo que sea, es importante y no se trata, pueden darse síntomas desagradables como fatiga, dolor en los ojos, visión borrosa, dolor de cabeza y, ocasionalmente, visión doble. Como siempre, solo el especialista podrá hacerte un correcto diagnóstico de la misma.

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