Frutas de invierno, vitaminas contra el frío

En verano puede ser más apetecible refrescar el paladar con una pieza de fruta, pero su consumo en invierno es necesario para mantener una dieta saludable.

  • Autora: Carmen López.

Las altas temperaturas estivales hacen que el cuerpo pida alimentos refrescantes como el melón o la sandía. Durante el invierno, podemos caer en el error de dejar la fruta de lado y reducir su consumo, pero no olvides que sus aportes nutricionales son esenciales para cuidar de la salud.

La naturaleza es sabia y los alimentos frescos de temporada te ayudan a protegerte de enfermedades propias de los meses a los que corresponden. Como dice Rodrigo de la Calle, chef estrella Michelin de El invernadero y Verdelivery: “Lo más importante es que las frutas sean de temporada. Siendo frescas, aprovechamos su mejor momento de maduración y nos beneficiamos de todo el aporte que pueden darnos. En invierno, verano, otoño o primavera, la fruta es esencial en cualquier dieta”. Las nueve que detallamos a continuación son las más adecuadas para la estación de las temperaturas más bajas.

Naranjas y mandarinas

Aportan vitamina C, que es un potente antioxidante. Es recomendable para el mantenimiento en buenas condiciones dela piel, los huesos y el tejido conectivo. Además, ayudan al organismo con la absorción del hierro procedente de otros alimentos y al aumento de las defensas.

Pomelos

El 90 % de su contenido es agua, así que son un excelente diurético. Aunque en menor cantidad que las naranjas, también aportan vitamina C y ácido fólico. Su contenido de calorías es incluso menor que el de otros cítricos, por lo que están muy indicados para las dietas de adelgazamiento. También contienen flavonoides, que son especialmente beneficiosos para el funcionamiento del sistema cardiovascular.

Manzanas

Se pueden encontrar durante todo el año en el mercado, pero su consumo es muy habitual en invierno, ya que no hay tanta variedad de fruta de temporada. Lo más recomendable es comerlas con piel, ya que gran parte de sus beneficios nutricionales se concentran en ella, como, por ejemplo, la fibra. Son fuente de minerales, como el potasio, el fósforo o el calcio, y en vitaminas del grupo B y C. Son buenas para prevenir la osteoporosis y para regular la liberación de azúcares. Además, existen muchos tipos de manzanas –más dulces o más ácidas–, así que también es posible variar de sabores.

Peras

Están formadas por agua en un 80 % y son muy fáciles de digerir. Tienen un índice dec alorías bajo y gran contenido en pectina, que ayuda al buen funcionamiento del tránsito intestinal. Están indicadas en casos de anemia, ya que aportan hierro al organismo, y protegen de afecciones cardíacas, gracias a su contenido en vitaminas del grupo B como la tiamina, la rivoflamina o la niacina. Como ocurre con las manzanas, también deben consumirse sin pelar.

Uvas

Son una buena fuente de sodio y de potasio, mineral que ayuda a regular la presión arterial. Asimismo, contribuyen al buen tránsito intestinal, gracias a su contenido en fibra y agua, y a frenar el envejecimiento, gracias al resveratrol, un compuesto que se encuentra en su piel, especialmente en la de las uvas negras. Los polifenoles presentes en su lista de nutrientes son antiinflamatorios y protegen el sistema cardiovascular y la pectina, al igual que sucede con las peras, hacen que el tránsito intestinal sea regular.

Granadas

Su alto contenido en agua (el 80 % de su composición) hace que sean un ingrediente perfecto en las dietas de adelgazamiento. Aportan ácido fólico, importante para las embarazadas porque contribuye al correcto desarrollo del feto. También fibra, que ayuda al sistema digestivo y retrasa la absorción de azúcares. El betacaroteno, –responsable de sus tonos rojizos– es el que da la provitamina A, que protege a las membranas mucosas, los tejidos musculares, los huesos y los dientes. Además, también contribuyen a frenar el envejecimiento de la piel. En cuanto a los minerales, son ricas en potasio, por lo que mejoran la función de los músculos y del sistema nervioso

Consume la fruta entera en lugar de en zumo, así aprovecharás todos sus beneficios, gracias a la fibra que contiene.

Chirimoyas

De sabor particularmente dulce, la chirimoya también tiene vitamina C y minerales como el calcio, el hierro, el potasio y el fósforo. Este último tiene cierto poder a la hora de mejorar el estado de ánimo, aporta energía y es esencial para la salud de los huesos y la dentadura, disminuyendo la pérdida de masa ósea y previniendo las caries, entre otras funciones.

Caquis

Originarios de Asia, tienen una gran cantidad de hidratos de carbono y, aunque su nivel de calorías es considerablemente más alto que el de otras frutas, aportan mucha fibra, por lo que quien los consuma tendrá un tránsito intestinal saludable. Asimismo, es un potente antioxidante por su contenido en vitamina C, y, además de mejorar las defensas, también es importante para que el organismo absorba el hierro. La protovitamina A aparece en su composición, así que, como la granada, es necesario para los huesos, los dientes y los tejidos musculares.

Todas las frutas de invierno pueden incluirse en recetas de ensaladas, asados y postres.

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