Grasas Buenas y Malas, ¿Sabes Distinguirlas?

Saber distinguir las grasas saludables de las que te pueden amargar la vida porque te hacen engordar y acaban afectando a tus arterias, es importante para que des prioridad a las que te sientan bien y elimines las malas. La obesidad se ha convertido en la pandemia del siglo XXI y en España esta patología ha aumentado un 10% en los últimos 25 años. Hasta un 40% de nosotros ha decidido adelgazar o cambiar de hábitos alimentarios con el año nuevo, así que... ¿por qué no empezar por conocer mejor las grasas?
De todos los componentes de la dieta, es de las grasas, sin duda, de lo que más se habla. Temidas porque hacen engordar (su valor calórico es el doble que el de las proteínas o los hidratos de carbono), se las responsabiliza también de estar detrás de las enfermedades cardiovasculares. Sin embargo, son indispensables para que nuestro organismo funcione correctamente. Además de aportarnos energía, nos proporcionan ácidos grasos esenciales, forman parte de la membrana de las células y son necesarias para absorber las vitaminas liposolubles (A, D, E y K) y para que se produzcan algunas hormonas. Para resolver esta aparente contradicción (son imprescindibles, pero tomadas en exceso nos hacen daño), conviene saber que hay distintos tipos de grasas, unas beneficiosas y otras perjudiciales, y que más importante que la cantidad que ingerimos es su calidad.
Los ácidos grasos tienen un doble componente, puedes ser buenos y pueden ser malos e, incluso, neutros y aportar solo calorías. Las grasas deben aportarnos el 30-35% de las calorías totales que tomamos diariamente.
-Las poliinsaturadas, presentes en los pescados azules, en los frutos secos y en los aceites vegetales, incluyen los ácidos grasos Omega 3 (los más beneficiosos para la salud) y Omega 6 y previenen las enfermedades cardiovasculares. Su consumo debe ser inferior al 10%.
-Las monoinsaturadas que incluyen el ácido oleico (presente en el aceite de oliva) que destaca por sus propiedades cardioprotectoras, son buenas para la salud. La cantidad recomendada es del 13 al 18%.
-Las saturadas, que son las que nos aportan las carnes grasas, la leche entera y sus derivados, las vísceras, la yema de huevo, el aceite de palma y el de coco, consumidas en exceso producen un aumento del colesterol, por lo que su ingesta diaria no debería superar el 7%. El organismo no las transforma, tiene dificultades para oxidarlas, para utilizarlas y las acumula.
-Las trans o grasas parcialmente hidrogenadas. Son un tipo de ácidos grasos que son insaturados. Esta insaturación ocurre en unos dobles enlaces que impiden que el organismo las utilice adecuadamente. Son unas grasas que nuestro organismo no puede metabolizar, no las puede quemar adecuadamente, y por tanto tienen una serie de efectos adversos. Provienen de una serie de aceites vegetales parcialmente hidrogenados, es decir, que se modifican tecnológicamente para que tengan unas determinadas propiedades y los alimentos en los que se emplean resulten más atractivos al consumidor.
¡GUERRA A LAS TRANS!
Recientemente la FDA (agencia que regula los alimentos y medicamentos en EEUU) ha declarado la guerra a esta grasas porque está demostrado que aumentan el riesgo de infartos e ictus, que provocan infertilidad, endometriosis, cálculos biliares, Alzheimer, diabetes e, incluso, cánceres. En el 2006 la FDA obligó a reseñarlas en las etiquetas americanas pero se siguen comercializando. Y en España no es obligatorio que figuren en las etiquetas, ni siquiera está legislado, tan sólo hay una recomendación del Ministerio para que se utilicen lo menos posible. A veces figuran en la etiqueta como aceites vegetales cuando en realidad se refieren a grasas trans sin mencionarlas.
El consumidor debe saber que la grasas trans no es buena para la salud pero las grasas saturadas tampoco.
¿CÓMO IDENTIFICO CADA GRASA?
De forma orientativa podemos decir que las grasas saturadas son las que a temperatura ambiente solidifican antes (recuerdan más a una manteca), mientras que, en general, las grasas poliinsaturadas son aquellas que tienen mas consistencia líquida (recuerda más a los aceites).
En resumen, las grasas que solidifican a temperatura ambiente son más perjudiciales para la salud que las que se encuentran en estado liquido a temperatura ambiente.  Las grasas trans tienen una peculiaridad, no son muy solidas ni muy líquidas.

Continúa leyendo