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Grasas trans: por qué son tan peligrosas y dónde se encuentran

Este tipo de grasa alimentaria es la peor para la salud, pues incrementa el riesgo de padecer enfermedades del corazón y otros problemas de salud.

De todos los tipos de grasas que existen, las grasas trans son las peores para la salud. Mientras que las grasas monoinsaturadas y poliinsaturadas (presentes en el aceite de oliva, frutos secos o aguacate) son recomendables para cuidar el organismo, las trans no aportan ningún tipo de beneficio. De hecho, su consumo puede incrementar el riesgo de padecer enfermedades del corazón y otras patologías.

Las grasas trans representan un serio problema para la salud. Estas grasas se producen cuando los fabricantes de productos alimentarios convierten aceites líquidos en una grasa sólida añadiendo hidrógenos. Este proceso recibe el nombre de hidrogenación y sirve para aumentar la vida útil de los alimentos, pero también modificar su sabor y textura.

¿Dónde están presentes las grasas trans?

Existen ciertos alimentos que la contienen de manera natural, como la carne de cerdo, la mantequilla o la leche, pero en pequeñas cantidades. Sin embargo, la mayoría de las grasas trans de nuestra alimentación provienen de los productos ultraprocesados. Es muy importante leer bien la etiqueta para identificar a los productos con grasas trans. Si en la lista de ingredientes observas las palabras "parcialmente hidrogenado", esto significa que los aceites han sido convertidos en sólidos y grasas trans. Ten en cuenta que los fabricantes pueden mostrar 0 gramos de grasas trans si hay menos de 5 gramos por porción. Estos son algunos de los alimentos más ricos en grasas trans:

  • Aperitivos y snacks salados como palomitas de bolsa o patatas fritas.
  • Bollería industrial.
  • Salsas preparadas.
  • Productos precocinados como pizzas congeladas, croquetas, empanadillas...
  • Barritas de cereales, donuts o galletas.
  • Comida rápida como patatas fritas, hamburguesas o pollo frito.
  • Margarinas, aunque muchos fabricantes han conseguido reducir en gran medida la cantidad de grasas trans presentes en su composición.

¿Por qué son tan perjudiciales?

Una dieta cargada de grasas trans tiene efectos nocivos para el organismo y, en concreto, para el corazón. Este tipo de grasas aumentan el riesgo de padecer enfermedades cardíacas, pues aumentan los niveles de colesterol LDL (el colesterol 'malo') y disminuyen el colesterol HDL (el colesterol 'bueno'). Además, cada vez hay más estudios que relacionan las grasas trans con enfermedades como la obesidad, infarto, ictus, pérdida de memoria, hipertensión, diabetes e incluso cáncer.

Por estos motivos, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que el consumo promedio fuera menor de un 1% del aporte energético diario. La cantidad de calorías recomendadas al día está entre las 2.000 y las 2.500 aproximadamente,  pero la cantidad máxima recomendada de calorías procedentes de la grasa trans no debe representar más de  20 o 25 calorías al día. Piensa que cada gramo de grasa aporta 9 calorías, por lo que la ingesta total de grasa trans no debe superar los 2,5-3 gramos al día.

Los alimentos ricos en grasas saludables que sí deberías priorizar son el aguacate, el aceite de oliva, los frutos secos, el pescado azul, las semillas o las aceitunas. Recuerda que son altos en calorías así que no deberías abusar, pero consumidos con moderación son muy beneficiosos para la salud.

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