5 hábitos alimenticios europeos que el resto del mundo no sigue

Te sorprenderá saber que en el resto del mundo no se siguen estos hábitos a la hora de comer...

5 hábitos alimenticios europeos que el resto del mundo no sigue
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¿Cuántas veces has oído eso de que los países mediterráneos son los que cuentan con una mayor esperanza de vida? ¿O que son los más saludables de todo el mundo? ¿O que en ellos se vive mejor? Unos hechos ciertos, que están estrechamente relacionados con la alimentación que se sigue en esta zona de Europa, que es generalmente mucho más sana y completa que la que se sigue, por ejemplo en Estados Unidos. Pero más allá de seguir una dieta mediterránea, ¿cuáles son los hábitos alimenticios que convierten a Europa en la región más sana del mundo en cuanto a comida? ¡Te los contamos! Te sorprenderá saber que el resto de países no los suelen seguir...

Tomarse el tiempo necesario al preparar la comida. Mientras en gran parte de Estados Unidos la población opta por consumir comida procesada, precocinada o preparada para ahorrar tiempo, en Europa se tiende a dedicar tiempo a preparar platos frescos, elaborados en el momento. Por lo general, los Europeos se preocupan mucho más por su comida (¡y por las bebidas!) y dedican más tiempo a prepararlas, desde recolectar o comprar los ingredientes hasta picarlos y cocinarlos con paciencia, la preparación de las comidas es muy cuidadosa en nuestro continente.

Comer porciones más pequeñas: Muchos científicos e investigadores han documentado durante años las diferencias significativas en el tamaño de las porciones entre países mediterráneos como Francia y Estados Unidos. Aunque no lo creas, han demostrado que muchos  dulces como los croissants o los donuts por ejemplo, suelen ser en Europa la mitad del tamaño que en Estados Unidos. El hábito de comer porciones más pequeñas también es común en gastronomías como la asiática, también catalogadas como saludables.

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Comer con calma y despacio: Comer una comida de forma lenta, especialmente una que se divida en porciones pequeñas, tiene beneficios comprobados en la salud. Comer despacio permite al cerebro recibir el mensaje de que se está lleno antes de que se haya comido en exceso una porción de gran tamaño. También es algo beneficioso para la digestión, que es más ligera, y permite disfrutar más de los sabores y de la experiencia. Por lo general, en Europa se tiende a dedicar un tiempo concreto para comer con calma, mientras que en otros lugares del mundo, como en Estados Unidos, se come sobre la marcha, de forma rápida, en el menor tiempo posible.

Comer en compañía: El hecho de comer en la mayoría de países de Europa supone disfrutar en compañía, hablar, relajarse, desconectar y socializar. Algo que no es muy común en el resto del mundo, donde muchas personas, por ejemplo, suelen comer en solitario.

Tomar alimentos, en definitiva, más saludables: En muchos países europeos hay tasas más bajas de enfermedades relacionadas con la obesidad, como las enfermedades cardiovasculares. Algo estrechamente relacionado con la calidad de los alimentos que se suelen consumir en el continente, mucho más saludables y de mejor calidad: aceite de oliva, lácteos bajos en grasa, menos edulcorantes, frutas y verduras, frutos secos...

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