Hábitos malsanos que debemos evitar

Hay gestos a los que no das importancia, pero que van minando poco a poco tu piel, tu salud o incluso tu moral. Sigue leyendo si eres de las que se quita granitos o se muerde las uñas constantemente.

Hay gestos a los que no das importancia pero que van minando poco a poco tu piel, tu salud o incluso tu moral. Sigue leyendo si eres de las que se quita granitos o se muerde las uñas constantemente.

 

1- Morderse las uñas: la onicofagia afecta a un 10% de los adultos y es un gesto que suele hacerse para aliviar la ansiedad. Sus consecuencias van más allá de un mero problema estético: con el paso del tiempo, las uñas dejan de crecer correctamente, los dedos se llenan de heridas y los dientes se desgastan. Es un hábito que se corrige entrenando la relajación y, sobre todo, identificando las situaciones que nos lo disparan.

 

2- Tirarse del pelo. La tricotilomanía afecta a un porcentaje de la población más pequeño (entre un 1 y un 3%), produce una considerable pérdida de pelo y por eso puede alterar las relaciones sociales o laborales. A veces, las personas que lo hacen se comen después el pelo que se han quitado, lo cual, en casos extremos, puede tener consecuencias tan graves como una oclusión intestinal.

3- Explotarse granos. No es exactamente un trastorno, aunque sí una mala costumbre que solo sirve para dejar marcas que duran para siempre. La mejor forma de corregirlo es evitar las espinillas y el acné, y para ello nada como una higiene rigurosa de la piel (si además nos hacemos una exfoliación semanal, mejor que mejor).

 

4- Crujirse las articulaciones. Si siempre estamos apretándonos los nudillos, corremos el riesgo de dañar los tejidos blandos; pero, sin llegar a tanto, el gesto puede convertirse en un tic del que nos cueste librarnos. Si crees que es tu caso, pide ayuda: con paciencia podrás librarte de este hábito.

 

5- Morderse los labios o los carrillos por dentro. Esta desagradable costumbre puede provocar úlceras bucales dolorosas y, en casos extremos, infección bucal. Nunca es tarde para quitarse ese hábito si crees que puede causarte problemas, pero probablemente debas recurrir para ello a un psicólogo o a un estomatólogo (o incluso a ambos).

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