¡Hablemos de Higiene íntima!

La higiene íntima es un factor vital para nuestro bienestar y salud. Requiere cuidados específicos, sencillos pero determinantes. ¡Conócelos!
Sin duda, los genitales (externos e internos) son una de las zonas más complejas y sensibles del organismo femenino. Para empezar, su piel no sólo difiere de la del resto del cuerpo, sino que también varía entre las diferentes estructuras que los integran, a lo que además hay que sumar el ‘factor hormonal’, que de una mujer a otra también cambia. ¿Cuáles son los cuidados básicos que nos preservan de problemas? ¿Cómo hemos de actuar en nuestro día a día?
El factor pH, la clave: el pH de la piel vulvo-vaginal varía a lo largo de nuestra vida. Durante la época fértil es ácido (al ser una puerta de entrada de posibles infecciones es muy fuerte; se trata de un mecanismo de defensa del organismo). En esa fase suele situarse en torno a 6. Antes de la primera regla, es prácticamente neutro (7), un valor muy similar al que tiene en la menopausia y durante la menstruación (de 6,8 a 7,2). Por el contrario, durante el embarazo su acidez aumenta y llega a ser 4. Además de esto, se ha comprobado que la práctica moderada de ejercicio físico y mantener una vida sexual activa también influye sobre el pH, llevándolo a valores más bajos y adecuados. Por el contrario, hábitos como usar prendas muy ajustadas o de fibras sintéticas; el tratamiento con antibióticos y hormonas; los anticonceptivos; sufrir estrés, obesidad o una diabetes no controlada... le perjudica. Y el pH vaginal alterado, por exceso o por defecto, favorece la infección y colonización por microorganismos patógenos. Un pH vaginal correcto (ligeramente ácido) mantiene una flora vaginal equilibrada o, lo que es lo mismo: una barrera de protección que mantenga la salud íntima. Para conseguirlo, una correcta higiene íntima diaria es imprescindible.
Regla, embarazo, menopausia..., ¿qué cuidados requieren? Durante la menstruación, la zona genital se encuentra más húmeda. Esto, sumado a que el pH de la zona es menos ácido, contribuye a la aparición de infecciones. Cambiar con regularidad (incluso si el flujo no es abundante) las compresas y los tampones y emplear jabones íntimos formulados para uso diario te ayudará a prevenir infecciones y las molestias e irritaciones leves propias de la regla. En la gestación, la higiene íntima es más importante si cabe. Una infección vaginal puede afectar tanto a su buen desarrollo como a la salud del feto. En un embarazo completamente normal y sin complicaciones, el pH vaginal se hace más ácido de lo normal, lo que propicia las infecciones por hongos, además de escozor, picor e irritaciones. Usar un gel cuyo pH sea alto (8,5, por ejemplo) corregirá el de la zona y calmará las diferentes molestias. ¿Qué ocurre en la menopausia? Pues que no sólo cambia el pH (se neutraliza; 7), sino que la mucosa vaginal adelgaza y se vuelve más vulnerable frente a los patógenos. Además, disminuye el flujo (la tan temida sequedad vaginal) que favorece también las infecciones y dificulta las relaciones sexuales. Lavarse una o dos veces al día empleando productos que hidraten y favorezcan la lubrificación es lo más recomendable.
¿Cómo podemos prevenir las infecciones vaginales? Sigue estas precauciones en tu vida cotidiana para mantenerlas a raya: durante las relaciones sexuales (imprescindible en las esporádicas) usa preservativo. Además de embarazos no deseados, protege de ETT; después de ellas, lávate; bebe abundante agua para facilitar la eliminación de gérmenes a través de la orina; lávate las manos antes y después de ir al baño y presta atención a cómo usas el papel higiénico (recuerda; de delante a atrás; no contamines la zona); no permanezcas con el bañador mojado (la humedad favorece la proliferación de los hongos); usa braguitas de algodón (los tejidos sintéticos elevan la temperatura del área y facilitan las infecciones); usa prendas holgadas que faciliten la transpiración y emplea geles vaginales específicos (consulta con tu farmacéutico).

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