Hambre emocional: qué es y cómo pararla

Si cada vez que estás aburrida, deprimida o ansiosa comes algo, puede que tengas lo que se conoce como 'hambre emocional'. ¡Así puedes controlarla!

No siempre comemos sólo para satisfacer el hambre meramente física que tenemos. En ocasiones, muchos de nosotros también recurrimos a la comida para reconfortarnos, para aliviar el estrés o para recompensarrnos después de un disgusto. Y cuando lo hacemos, tendemos a buscar comida rápida, dulces y otras comidas fáciles pero poco saludables. Tomar helado cuando te sientes deprimido, pedir una pizza si no quieres cocinar, abrir una bolsa de patatas si estás aburrido… Ya sabes de lo que hablamos.

‘Hambre emocional’ es cómo se conoce a este hábito de utilizar la comida para sentirse mejor, para satisfacer necesidades emocionales en lugar de físicas. Desafortunadamente, la alimentación emocional no soluciona los problemas emocionales y de hecho, generalmente hace sentir peor a quien la sufre, añadiendo la sensación de culpabilidad por comer en exceso.

¿Cómo identificar el hambre emocional?

El primer paso para detener la alimentación emocional es identificar los desencadenantes personales. ¿Qué situaciones, lugares o sentimientos te hacen buscar el consuelo de la comida? La mayor parte de la alimentación emocional está relacionada con sentimientos desagradables, pero también puede desencadenarse por emociones positivas, como recompensarse por lograr una meta o celebrar una fiesta o un evento feliz.

Otro factor que puede provocar que quieras comer de forma emocional es el estrés. Cuando el cuerpo está estresado genera altos niveles de cortisol, una hormona que desencadena los antojos de alimentos salados, dulces y fritos, ya que son alimentos que brindan una explosión de energía y placer al contener azúcares de absorción rápida.

El aburrimiento, la ansiedad, algunos hábitos de la infancia o incluso la gente con la que te rodeas también pueden influir en tu relación con la comida.

comer emocionalmente
iStock

¿Cómo parar el hambre emocional?

Para dejar de comer emocionalmente, debes encontrar otras formas de realizarte emocionalmente. No es suficiente comprender el ciclo de la alimentación emocional o incluso comprender los factores desencadenantes, aunque ese es un gran primer paso. Necesita alternativas a la comida a las que pueda recurrir para la satisfacción emocional. Por ejemplo, si estás deprimida, llama a alguien que siempre te haga sentir mejor o haz ejercicio.

Si tienes ansiedad, gasta tu energía nerviosa bailando, dando un paseo rápido o haciendo ejercicio. Si estás agotada, disfruta de una taza de té caliente, báñate, enciende algunas velas aromáticas… y si estás aburrida, lee un buen libro, disfruta de una película o recurre a una actividad que disfrutes. ¡La clave es mantenerse alejado de la comida en los momentos clave!

También te puede interesar:

Continúa leyendo