¿Hay que tomar vitaminas en otoño?

Este hábito puede no ser tan saludable como creías.

Con la llegada del otoño, el frío y los primeros síntomas del resfriado, muchas personas deciden comenzar a tomar suplementos vitamínicos para intentar evitar los molestos catarros y otras afecciones propias de las estaciones frías.
Sin embargo, este hábito puede no ser tan recomendable como creíamos. Las vitaminas son sustancias orgánicas activas necesarias para el correcto funcionamiento de nuestro organismo, pero siempre han de tomarse en las cantidades recomendadas y basándonos en nuestros niveles o carencias.
Así, podemos ser más propensos a diversas afecciones o enfermedades si tenemos falta de alguna de ellas, pero, de la misma forma, un exceso de determinados grupos de vitaminas también puede ser perjudicial para el organismo. Por ejemplo, un exceso de vitamina A aumenta el riesgo de cáncer de pulmón, demasiada vitamina B3 puede favorecer la destrucción celular, o altas dosis de manganeso pueden causarnos desarreglos musculares y nerviosos.

Por ello, la mejor manera de ingerir las cantidades adecuadas de las vitaminas que necesitamos es a través de una alimentación equilibrada, con predominancia de productos frescos como frutas, verduras y carnes o pescados en cantidades moderadas.
Así, los suplementos vitamínicos serán realmente efectivos cuando los tomemos bajo prescripción médica si nos detectan carencias en los análisis.

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