Haz ejercicio en el mejor momento

Saca el máximo partido al ejercicio que realices distribuyéndolo racionalmente a lo largo del día.

Saca el máximo partido al ejercicio que realices distribuyéndolo racionalmente a lo largo del día y practícalo cuando tu organismo esté en el mejor momento.

 

Cuando te levantes

Justo en esos momentos el organismo se pone en marcha y la sangre fluye con más fuerza por todo el cuerpo. El ejercicio activa la circulación sanguínea. El running, la natación o montar en bicicleta son los deportes más recomendables para estas horas. Hay que aprovechar para practicar todo lo que requiera algún tipo de coordinación, por ejemplo, aeróbic, danza, step… En cualquier caso todo depende de tus biorritmos.

Antes de comer

Se trata de una hora en la que empieza a disminuir el nivel de azúcar en sangre y la falta de alimentos se hace notar en nuestro organismo. Por eso, es necesario comer y luego, siempre que se pueda, descansar entre 15 y 30 minutos. Hacer una pequeña siesta es ideal para recuperar fuerzas. Ten en cuenta que, después de comer la digestión supone un gran esfuerzo para nuestro cuerpo y no resulta nada recomendable hacer ejercicio alguno. Espera al menos 1 ó 2 horas.

Por la tarde

Es recomendable esperar un tiempo prudencial antes de ponerte en marcha. Comienza practicando actividades suaves como yoga, Pilates, estiramientos… Según avanza la tarde irá aumentando la residencia pulmonar y notarás cómo los músculos se fortalecen. A partir de ese momento ya puedes correr, nadar, jugar al tenis o al voleibol; en definitiva, practicar deportes de resistencia.

Por la noche

Es cuando se activa aún más la circulación sanguínea, por eso es el momento ideal para hacer ejercicios de piernas, vientre, glúteos… Al anochecer, lo mejor es practicar deportes de equipo: baloncesto, fútbol, squash… aunque no se debe realizar un esfuerzo intenso después de las 21,30h. Lo recomendable es acabar la jornada con una sauna o un baño relajante para conseguir un sueño reparador.

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