Hígado Graso, la Nueva Epidemia

Hasta el 20% de los españoles padece  esta ‘nueva’ enfermedad relacionada con problemas como el sedentarismo o la obesidad. Te contamos cómo prevenir el hígado graso.
Seguro que lo has sospechado nada más ver el titular: hablamos de una patología directamente relacionada con los hábitos de vida actuales y con la obesidad; de ahí que su incidencia no deje de crecer. Porque, tal como se expuso en la última reunión anual de la Asociación Española para el Estudio del Hígado (AEEH), alrededor del 15-20 % de los españoles la padece. ¿Cuáles son sus síntomas? ¿Cómo podemos evitarla?
EN QUÉ CONSISTE
“El hígado graso (o esteatosis hepática no alcohólica) es una enfermedad caracterizada por el depósito de ácidos grasos libres, triglicéridos y colesterol en las células hepáticas”, explica el doctor Javier Crespo, jefe de Digestivo del Hospital Marqués de Valdecilla (Santander) y miembro de la AEEH.
¿Cómo se detecta? De una forma muy sencilla: mediante una ecografía hepática o un análisis de sangre (se manifiesta con un aumento de las transaminasas), y también con síntomas como hinchazón abdominal, plenitud después de comer y digestiones pesadas.
¿HAY UN ÚNICO PERFIL?
No, hay dos clases de hígado graso: el provocado por una ingesta excesiva de alcohol y el que no tiene nada que ver con ello. “Todo apunta a que se va a convertir en la patología hepática característica de las próximas décadas, debido principalmente a su relación directa con el estilo de vida actual y con otros problemas, como el síndrome metabólico” (mira lo que es en el último bloque de esta página), explica el doctor Crespo. “En la inmensa mayoría de los casos, se debe a unos hábitos de vida poco saludables. Sólo en algunas ocasiones, el componente genético tiene cierta importancia, pero siempre va asociado a unos hábitos deficientes”.
DIETA INADECUADA
Las personas con sobrepeso u obesas y de mediana edad conforman el perfil más proclive. “La dieta asociada al hígado graso se caracteriza por ser muy rica en calorías e hidratos de carbono. Por ejemplo, exceso de comida rápida y de bebidas azucaradas”, explica el doctor Crespo. Hábitos típicos, por otra parte, de los más jóvenes (de ahí que los expertos estén preocupados por su aumento en niños, dadas las altas tasas de obesidad y sobrepeso infantiles).
¿Qué puedes hacer tú? Según el mismo doctor, la dieta mediterránea es la medida preventiva más acertada: fruta, verdura, aceite de oliva, fibra, ácidos grasos Omega 3, pescado azul...
SENDERISMO
La escasa o nula actividad física, junto con la dieta desequilibrada, está también entre sus primeras causas. ¿Qué puedes hacer tú? Deporte. La falta de tiempo no es excusa: según un reciente estudio de la Universidad de Queen (Canadá), para que la actividad física sea efectiva lo importante es realizar una media de 150 minutos de ejercicio a la semana, independientemente de la periodicidad con la que se haga. Es decir, que una buena caminata durante el fin de semana (el ejercicio aeróbico es el que más beneficios ha demostrado para esta patología) es suficiente para ayudar a la salud del hígado y del corazón.
EXCESO DE ALCOHOL
Un porcentaje importante de personas con hígado graso son abstemias. Sin embargo, en otros casos, el consumo de alcohol puede ser un desencadenante directo de la enfermedad y empeora el pronóstico.
¿Qué puedes hacer tú? Consume bebidas alcohólicas de forma moderada. ¿Qué se entiende por moderado? Según los expertos, por tal se comprende un máximo de una o dos copas de vino o cañas de cerveza (o una copita de licor de alta graduación) al día en el caso de los hombres, y algo menos (la mitad de la cantidad) para las mujeres.
SÍNDROME METABÓLICO
El hígado graso no sólo está relacionado con este síndrome, sino que -como el doctor Crespo explica- “forma parte de éste, que se caracteriza por hipertensión, hipercolesterolemia, obesidad y diabetes”. Así que habría que tenerlo en cuenta como un factor de riesgo más de cara a sufrirlo.
¿Qué puedes hacer tú? Adopta las medidas necesarias para prevenir la hipertensión (controla el consumo de sal, sustitúyela por sal dietética, bebe dos litros y medio de agua) e intenta mantener tus niveles de colesterol dentro de los límites adecuados (evita la bollería industrial, opta por la carne magra, y el pescado azul, procura no excederte con los quesos curados...).
“El mejor tratamiento para este tipo de pacientes es la práctica de unos hábitos sanos de vida. Además, se puede contar con la ayuda de algunos de los fármacos destinados a estas patologías (antihipertensivos, si los niveles de tensión arterial son elevados, y estatinas en el caso del colesterol), ya que pueden llegar a revertir totalmente la enfermedad, siempre y cuando ésta no se encuentre en una fase muy avanzada”, señala el doctor Crespo.
¿EXISTEN FÁRMACOS?
aunque en la actualidad no hay ningún medicamento para tratar el hígado graso, sí está en marcha un prometedor estudio en el que participan varios países europeos (entre ellos, España). Se estima que en un plazo de tiempo no muy lejano los expertos dispondrán de un
fármaco específico para paliar dicha patología.
CARDO MARIANO, UN BUEN DEPURATIVO
A veces nos excedemos con la comida y el alcohol. Por eso, procura seguir una dieta depurativa los días previos y posteriores a dichos eventos. El cardo mariano es una de las plantas sobre la que existen más estudios que demuestran su eficacia hepatoprotectora. “Gracias a uno de sus compuestos, la silimarina, actúa en el hígado aumentando las defensas antioxidantes y ejerciendo un efecto antiinflamatorio. También contrarresta los efectos negativos del hígado graso”, explica Teresa Ortega, profesora de Farmacología en la Universidad Complutense y vicepresidenta de INFITO (Centro de Investigaciones sobre Fitoterapia).
Por: Carla Nieto.

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