Hipotensión: ¿qué puedes hacer?

Cualquiera puede sufrir una bajada de tensión pero… ¡que no cunda el pánico! Suelen ser inofensivas. Los expertos nos cuentan las precauciones y consejos a seguir para convivir con la tensión baja.

Cualquiera puede sufrir una bajada de tensión pero… ¡que no cunda el pánico! Suelen ser inofensivas. Los expertos nos cuentan las precauciones y consejos a seguir para convivir con la tensión baja.

 

¿De qué hablamos?

“Es una situación en la que la presión sanguínea de una persona es mucho más baja de lo usual (el valor normal de la tensión se estima en 120/80 mmHg)”, explica la doctora María Dolores Arenas Jiménez, del Hospital Vithas Perpetuo Internacional (Alicante).

 

¿A qué se debe? La misma experta responde: “Se produce porque los latidos del corazón, encargados de bombear la sangre al resto del cuerpo, tienen un ritmo más lento de lo habitual y ni el cerebro, ni el corazón, ni el resto del organismo reciben la sangre necesaria, lo que puede dar lugar a mareos y desmayos”. ¿Qué se entiende por tensión baja? ¿Cuáles son sus valores? Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) una presión arterial baja es de 100/60 mmHg en mujeres y 110/70 mmHg en hombres.

 

Suele ser hereditaria

“No se sabe claramente, pero parece que la tendencia suele ser hereditaria, de modo que tanto la madre como la hija frecuentemente resultan afectadas”, apunta Arenas.“En personas sanas, especialmente en los atletas o quienes realizan mucho deporte, suele presentarse pero, en este caso, es señal de buena salud cardiovascular” [el corazón tiene que realizar menos esfuerzo para mover el mismo caudal sanguíneo que las demás personas]. “En la vejez, sin embargo, suele estar provocada por un flujo sanguíneo deficiente”.

 

¿Cuáles son las principales causas? ¿Por qué aparece?

-Hipotensión primaria es la forma más frecuente y normalmente afecta a mujeres jóvenes y delgadas y con un componente familiar.

 

- Hipotensión secundaria es aquella que es consecuencia de una enfermedad (hipotiroidismo, enfermedades cardiacas) o algún medicamento (vasodilatadores, diuréticos, psicótropos, antidepresivos, etc.),  explica la doctora Arenas. Existen algunos factores que favorecen la bajada repentina de la tensión:

 

  • Estar de pie de forma prolongada y estática, la exposición al calor, la emoción y situaciones de miedo o dolor (como en las extracciones de sangre, en las que muchos pacientes suelen, incluso, perder el conocimiento).

 

-Hipotensión ortostática, es decir, la pérdida del conocimiento o mareos debido a variaciones posturales bruscas; la sangre se agolpa en las partes inferiores del cuerpo y al sentarse o levantarse con rapidez, por un corto periodo de tiempo, el cerebro percibe menos aporte de sangre y ‘se vuelve todo negro, añade la doctora Miren Morillas, vocal de la Sección de Riesgo Vascular y Rehabilitación Cardiaca de la Sociedad Española de Cardiología (SEC).

Los síntomas que debes conocer

“Las manifestaciones más reconocibles y habituales del inicio de la hipotensión son las palpitaciones, la sensación de mareo, los vértigos, los pitidos en los oídos, el oscurecimiento visual, la sudoración y la debilidad”, explica Morillas. Tenlos presentes para no alarmarte.

 

¿Qué soluciones hay?

“En las personas que tienen cifras bajas de tensión arterial sin tener ningún síntoma, no hay que hacer nada ni poner ningún tratamiento. No obstante, puede producir molestias que, sin llegar a ser graves, pueden incomodar, como trastornos de la concentración o cansancio”. Pero, ¿y si aparecen los síntomas y hay pérdida del conocimiento?, ¿Qué hay que hacer? “A las personas que tienen hipotensión sintomática (con mareos, por ejemplo) hay que colocarles en posición Trendelemburg, es decir, tumbadas y manteniendo los pies más elevados que la cabeza. También se les puede incorporar y dar agua para evitar la deshidratación”, aconseja Arenas.

 

¡Fuera alarmas!

“La hipotensión no es potencialmente mortal, no causa otras enfermedades y generalmente es benigna. De hecho, protege frente a muchas enfermedades cardiovasculares, como el infarto de miocardio o el ictus”, dice Arenas. “Las personas hipotensas deben afrontar este proceso con la mayor tranquilidad posible. La tensión baja es caprichosa, pero, si se siguen las medidas de prevención necesarias (sentarse o tumbarse cuando se notan síntomas, hidratarse, no estar de pie mucho tiempo y expuesto al calor, levantarse de golpe...), la evolución será satisfactoria. No obstante, siempre es correcto, al menos la primera vez que se produzcan los síntomas, que se consulte con el médico para certificar que esa hipotensión es totalmente benigna”, concluyen desde la Sociedad Española de Cardiología.

 

Texto original: Patricia Muñoz Caballero.

Mar

Mar Pastor

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