Di adiós a los hongos

El aumento de la temperatura o la humedad, claves en su aparición. Te enseñamos a prevenirlos.

El verano está conceptuado como la época más lúdica o de mayor ocio del año y la que, con motivo de las vacaciones, llenamos las playas, piscinas o cualquier lugar que se preste. Sin embargo, no es oro todo lo que reluce y el estío también tiene sus contras.


Uno de ellos se encuentra en las piscinas, un foco de infecciones que muchas veces no tenemos en cuenta. Los hongos se convierten en protagonistas inesperados del agua dulce y es importante tomar medidas y precauciones con el fin de no contagiarnos, algo que es más sencillo de lo que parece a simple vista. El agua, el aire, el suelo o el césped se convierten en transmisores del también denominado ‘pie de atleta’.


Según la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (Seimc), un 8% de las personas que apuestan por las piscinas acaban contagiándose. Una vez contraídos, los hongos se manifiestan en uñas, manos e ingles -principalmente- y en forma de ardor y picor en la zona y piel con escamas o quebradiza.

Con el fin de que puedas disfrutar de las piscinas sin miedo a encontrarte con estos incómodos inquilinos, te damos cinco consejos de prevención de hongos:

 

No camines descalza

Las zonas húmedas, sobre todo las que están en expuestas al sol, y los bordes de la piscina, se convierten en propicias para el contagio. Por lo tanto, no camines descalza por los bordes de la piscina, duchas o suelo mojado.

 

Date duchas periódicas

El exceso de sudor se convierte en un foco de desarrollo de hongos. Por ello, se recomienda ducharse cada cierto tiempo y evitar la exposición al sol durante las horas.

 

Sécate bien el cuerpo

La humedad es uno de los factores clave en la propagación de hongos. Los especialistas han avisado de la importancia de secarse zonas como entre los dedos, las axilas y demás propensas a permanecer mojadas. Nosotros nos sumamos a dicha recomendación.

 

Utilizar calzado abierto y no cerrado para caminar por la piscina.

Nada de zapatillas ni calzado cerrado. Es importante que el pie transpire, para así evitar la sudoración.

 

Evita las horas centrales de sol

Las altas temperaturas favorecen la aparición del pie de atleta. Por eso, evita la exposición solar en las franjas horarias de más calor.

Continúa leyendo