Hormonas, ¿Cómo Afectan al Deseo?

A veces nuestro apetito sexual juega con nosotras de forma inesperada y es imposible entenderlo (y más aún que nuestra pareja lo haga). Aldara Martos y José Bustamante, psicólogos-sexólogos especialistas en terapia de pareja, nos dan las claves para entender cuál es el papel de las hormonas en el deseo.
El apetito, las ‘ganas’, son el gran reto en terapia y medicina sexual. Muchas mujeres, y cada vez más hombres, se encuentran con una falta de interés erótico que deteriora la relación y convierte el vínculo romántico con su pareja en uno meramente amistoso. La libido responde a muchos factores psicológicos, culturales y educativos, pero también a las hormonas. Y ahí no las tenemos todas con nosotros: sobre ellas tenemos mucho menos control. Conocer cómo funcionan nos ayudará a entender mejor por qué algunos días -sin explicación aparente- nos apetece mucho más, otros menos y a veces incluso nos gusta pero de forma muy, muy diferente.
SEGÚN ELLA
Aunque cada mujer es un mundo, solemos experimentar más deseo en nuestros días fértiles. Es decir, justo unos días antes y después de la ovulación.
-Aldara Martos. Cuando dejamos atrás la vergüenza y hablamos sobre cuándo estamos ‘más receptivas’, nos encontramos con que ninguna mujer es igual a otra. Algunas afirman que con la menstruación tienen más apetito sexual, otras -asombradas- dicen que justo en esos días les apetece menos.
En lo que a las hormonas se refiere, y según algunos estudios, las mujeres sentimos más deseo en nuestro periodo fértil, es decir, en los días cercanos a la ovulación. De hecho, según el Instituto Nacional de EE UU para las Ciencias de Salud Ambiental, el 24% de las mujeres experimenta un aumento del apetito sexual en los días fértiles. La naturaleza es sabia y, siempre ‘pensando’ en la reproducción, estimula ciertas hormonas para que nos apetezca más y busquemos más sexo cuando es más probable el embarazo.
Pero el deseo tiene mucho de mental, y así también lo señalan algunos estudios: es justo en esa etapa fértil  cuando los hombres que nos atraen son aquellos con características más femeninas, pues los relacionamos con un buen padre, y además nos apetece un sexo más romántico, mientras que cuando estamos en un momento infértil del ciclo, el sexo que nos apetece es más salvaje y el tipo de hombre más varonil. Curioso, ¿verdad? Por eso, es bueno conocer este baile hormonal para entendernos mejor. De todos modos, podemos aplicarnos eso del ‘placer de dar placer’: que a nosotras no nos apetezca una relación con penetración no significa que, de vez en cuando, no podamos hacerle un regalo a él y disfrutar de ello en esos días en los que el ‘horno no está para bollos’.
SEGÚN ÉL
Cuando nos enamoramos, el torrente de cambios hormonales implícito hace que ellas sientan más apetito sexual y nosotros seamos más cariñosos.
-José Bustamante. Pensábamos que la testosterona era cosa sólo de hombres. Pero no. Resulta que la mujer también la produce, aunque en menos cantidad. Y es más, los diferentes niveles de esta hormona pueden aumentar o disminuir su deseo sexual.
El mundo del deseo es complejo y no se puede reducir a su componente hormonal, pero a tenor de los últimos estudios, hay comportamientos muy curiosos entendibles sólo por ellas. Por ejemplo: se sabe que cuando nos enamoramos la catarata de cambios hormonales hace que ellas tengan más deseo sexual y nosotros seamos más cariñosos. Muchas parejas en consulta se quejan de cómo al principio ella era más sexual y él más romántico, y ahora han cambiado.
La hormonas actúan, claro está, pero a diferencia de otros animales no pasamos por periodos de celo. Siempre podemos sentir deseo, independientemente del momento del día, del ciclo y del año, aunque, según los últimos estudios, los hombres lo experimentamos con más fuerza durante el verano, ya que se da un repunte de testosterona que desciende en otoño. Y hay que vigilar el cortisol (hormona del estrés), que es un gran enemigo de la libido. ¿Será por esto que las vacaciones estivales son las más propicias para el sexo?

Continúa leyendo