Huevos comestibles que no son de gallina

¿Te has parado a pensar en la cantidad de alternativas que existen a los huevos de gallina en el mercado de la alimentación?

 Panes hay decenas. Cervezas, ni se sabe. Yogures y derivados, hay que hacer leer una novela en etiquetas para diferenciarlos. Sin embargo, los huevos, huevos son. De gallina, como toda la vida.

Nos paramos a diferenciar entre los que ponen las gallinas criadas en jaulas de los que ponen las criadas en Libertad o al menos en espacios abiertos controlados. También hay quien se decanta entre unos y otros en función de si son de producción ecológica o no, e incluso otras personas se centran en el tipo de alimentación de las gallinas en cuestión. De todo ello te hablamos aquí para que supieras diferenciarlos rápidamente unos tipos de huevos de otros. Pero siempre de gallina en este caso.

Sin embargo, la realidad es que existen un buen puñado de alternativas a los huevos de gallina que también son comestibles y son eso, huevos. De la mano de Cobardes y gallinas, excelentes productores de este producto, recopilamos los más habituales de encontrar, ya sea en tiendas especializadas en recetas de los buenos restaurantes.

Huevo de oca

O de ganso, que es el mismo animal. Los utiliza, espectaculares, Eneko Atxa en sus restaurantes, en cuyo exterior merodean estos animales a sus anchas. Desde Cobardes y gallinas explican que “son tres veces más grandes que los huevos de gallina. Su cáscara es más dura y tienen un sabor muy rico e intenso. Los nutrientes que posee son los mismos que tiene un huevo de gallina, pero multiplicado por el tamaño que tiene”. En la parte negativa de la balanza, “hay que mencionar que tienen alto contenido de colesterol y grasa”, puntualizan. 

Huevo de pato

Estos huevos son un poco más grandes de tamaño que los de gallina y tienen más proteínas, minerales y vitaminas, pero también más grasa. “Tienen más sabor, parecido al de la carne de pato, razón por la que a muchos les gusta”, explican desde Gallinas y cobardes.

Huevos de codorniz

Son probablemente la alternativa más popular a los de gallina. De los pocos que se ven junto a estos en los supermercados. Llaman la atención por su diminuto tamaño y su cáscara moteada. “No obstante, su tamaño reducido no les resta nutrientes, pues posee más proteína (13%) que la que tiene un huevo de gallina (11%). Además, tiene 5 veces más hierro y potasio que los habituales. También, se pueden comer de diferentes maneras, por ejemplo cocidos o fritos”, apuntan desde la compañía madrileña.

Caviar

Se le olvida a mucha gente que piensa en huevos que el caviar lo es. Son huevos de pescado extraído de diferentes especies, como el salmón, el esturión o beluga. Se curan en sal y su sabor es muy característico. Es un producto muy apreciado en el mercado, aunque varía en función de la especie animal y de la procedencia.

Huevos de pavo

De sabor son parecidos a los de gallina, y también su forma. La gran diferencia, señalan desde Cobardes y gallinas, es su tamaño, que es “mucho mayor”. Suelen estar muy bien valorados por los cocineros por su versatilidad en la cocina. “La cremosidad de su yema le aporta gran sabor y estructura a las preparaciones”, aseguran desde la compañía productora de huevos.

Huevos de avestruz

Inconfundibles por su inmenso tamaño, como el animal que los pone en comparación con otras aves, su sabor es suave y con un toque dulce característico. “El contenido de su interior es el equivalente a 20 o 24 huevos grandes de gallina y puede pesar entre 1 o 2 kilogramos. Y un dato interesante es que es muy bajo en colesterol, haciéndolo ideal para las personas que tienen problemas con este”, indican desde Cobardes y gallinas. Su tamaño, eso sí, les hace poco prácticos en la cocina, donde se usan, por ejemplo, para hacer tortillas.

Otros

Además de todas las alternativas descritas en este tema a los huevos de gallina hay que sumar otras menos conocidas. Dentro de las aves, desde Cobardes y gallinas señalan los huevos de paloma, de faisán y de emú, que también se pueden comer. Y entre los animales del mar, los de bacalao, trucha y merluza también son productos culinarios de calidad. 

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Rubén García

Rubén García

Durante años me dediqué a la comunicación deportiva, pero me di cuenta a tiempo de que en mi otra gran pasión, la gastronomía, no era tan alto el riesgo de sufrir esguinces de tobillo. Ser "entrenador personal" del paladar es mucho más placentero. Yo me lo guiso, yo me lo como, y de paso lo comparto, porque las comidas inolvidables son las que se disfrutan en buena compañía.

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