Ibuprofeno y alcohol, una mezcla excesivamente peligrosa

Tomarnos un ibuprofeno cuando tenemos resaca puede tener efectos adversos para nuestra salud.

Ibuprofeno y alcohol, una mezcla excesivamente peligrosa
Gtres

Para las que estamos poco acostumbradas a salir de fiesta y beber alcohol, levantarnos la mañana siguiente puede ser un auténtico caos. Y es que los efectos de la resaca pueden hacer estragos en nuestro cuerpo.

Entre los síntomas más frecuentes está el terrible dolor de cabeza y las náuseas, que nosotras intentamos calmar con ibuprofeno. Sin embargo, debemos tener en cuenta una serie de efectos adversos que puede producir esta mezcla entre el alcohol y el ibuprofeno.

Si consumimos esta mezcla letal de forma ocasional, cada uno de los dos elementos influye en el otro. Esto es así porque al tomar ibuprofeno, estamos potenciando los efectos del alcohol, que nos provoca somnolencia y hace que disminuyan al máximo nuestros reflejos. Por su parte, el alcohol puede hacer que aumente o disminuya la acción del ibuprofeno en el hígado.

Si, por el contrario, tomamos alcohol y después ibuprofeno de una manera más regular, podemos estar aumentando el riesgo de padecer gastritis o hemorragias digestivas, que pueden conllevar problemas cardiovasculares graves.

Además, hay que tener en cuenta que la graduación de las bebidas alcohólicas influye directamente en la acción del ibuprofeno, como bien señala el médico José Francisco Ávila: “cuanta más graduación tenga el alcohol más efectos ejerce sobre el ibuprofeno”. Sin embargo, esto no es todo, ya que el sexo y la raza también son factores influyentes en el proceso de metabolización del alcohol.

Ibuprofeno y alcohol, una mezcla excesivamente peligrosa
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Para reducir los efectos del alcohol sobre nuestro organismo, lo ideal es elegir aquellas bebidas que tengan menos graduación y consumirlas durante las comidas, pues ralentizaremos así la velocidad con la que se absorben en la sangre. Además, deberemos tomar gran cantidad de agua para evitar deshidratarnos con la resaca y, por supuesto, descansar el cuerpo.

Si tenemos un estilo de vida sano, en el que realizamos ejercicio físico diariamente y consumimos este tipo de bebidas con cada cierto intervalo de tiempo, los efectos del alcohol sobre nuestro organismo serán menores.

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