Ideas para preparar platos con albaricoque

Lo tiene difícil para tener presencia en el frutero de verano, su temporada, porque compite con otras variedades más populares, pero merece la pena descubrir su versatilidad en la cocina.

Albaricoques
Albaricoques (Foto: iStock)

Cada mes de mayo empiezan a llegar a las fruterías los albaricoques, una de las frutas más infravaloradas del verano. Tiene duros rivales enfrente para hacerse hueco entre ellos en el frutero de la temporada estival -melón, sandía, melocotón, nectarina, paraguaya, etc.-, pero por el juego que dan en la cocina, desconocido para muchas personas, merecen ser reivindicados con una batería de ideas para crear platos con ellos. 

A bocados, el albaricoque es una fruta rica de verdad. Pero en su versión “al natural” ya lo conoces de sobra, incluso si no eres habitual consumidor de esta fruta de hueso. Por eso, vamos a descubrirte sus virtudes al utilizarlos como parte de una receta elaborada. 

Como ingrediente principal de salsas

Especialmente interesante es su uso en aperitivos, ensaladas y postres, pero hay una forma fantástica de aprovecharlos también en recetas concebidas como plato principal: hacer una salsa rica de albaricoque con la que acompañar distintas carnes. En concreto, el pollo y el cerdo, también el cordero, por darle otro aire al tradicional, son dos de las carnes que más agradecen el matiz que aporta esta fruta al acompañarlos reducidos con vino blanco y triturados junto a una cebolla que poches antes de incluir la fruta y el mencionado vino.

No necesita más que una pizca la salsa para quedar sabrosa, aunque también puedes elaborar una versión dulce, tipo compota, si mezclas azúcar y albaricoque. Es menos saludable pero más versátil porque a la carne el contrapunto dulce y frutal le va fenomenal -piensa por ejemplo en las confituras de manzana o frutos rojos como ejemplos similares-, y además la puedes usar en desayunos o meriendas en tostada, con yogurt natural o como aperitivo acompañada de un poquito de queso de cabra o foie. 

Este queso es el que mejor le va al albaricoque, que tiene un sabor suave. Por eso, cualquier ensalada en la que incluyas ambos ingredientes -puedes optar por el queso feta también- funcionará seguro. Un ejemplo sencillo: base de brotes verdes con tomate, aguacate, frutos secos, pasas, albaricoque y el mencionado queso de cabra. Lo riegas con una vinagreta que incluya una hierba fresca y tienes un platazo, muy colorido además.

En crema

En verano, aunque nos pasemos el día entre gazpachos y salmorejos, el poco espacio que dejan estos para otras cremas frías hay que aprovecharlo, y los albaricoques son los protagonistas de una receta de sopa de verano -o crema, según la textura que le des- que es una debilidad. Se elabora a base de melocotón, albaricoque, pimiento rojo, pepino y pan, entre otros ingredientes, y se sirve con un poquito de queso de cabra desmigado.

Punto extra para postres

Todavía no hemos llegado al postre y ya te hemos dado un abanico de ideas para utilizar el albaricoque en entrantes, primeros y segundos, donde su uso se limita sobre todo a la fórmula de la salsa. El albaricoque en repostería, gracias al matiz ligero y dulce que aporta, tiene bastante presencia. En versión casera y exprés, puedes preparar un cuenco con mascarpone reducido con leche para darle cremosidad tipo yogurt griego, picar albaricoque por encima y machacar unas galletas de canela para rematar, tipo speculoos.

Algo más elaboradas pero también bastante sencillas de llevar a cabo en casa son cualquiera de las muchas recetas que circulan por internet sobre polos de albaricoque, una opción fantástica teniendo en cuenta que se trata de una fruta de verano: con yogurt, con chocolate, con frambuesa… tienes opciones para todos los gustos a un solo click. 

Y, por último, siendo una fruta dulce, también se pueden hacer versiones de postres y dulces clásicos con albaricoque. Dos opciones para cerrar el texto por todo lo alto: tatín de albaricoque y bizcocho de albaricoque. Dos bocados espectaculares, uno mejor como postre y el otro perfecto para desayunos, meriendas o para acompañar el café de media tarde. 

También te puede interesar:
Rubén García

Rubén García

Durante años me dediqué a la comunicación deportiva, pero me di cuenta a tiempo de que en mi otra gran pasión, la gastronomía, no era tan alto el riesgo de sufrir esguinces de tobillo. Ser "entrenador personal" del paladar es mucho más placentero. Yo me lo guiso, yo me lo como, y de paso lo comparto, porque las comidas inolvidables son las que se disfrutan en buena compañía.

Continúa leyendo