¿Influye tu Dieta en el Sexo?

¿Influye tu Dieta en el Sexo?

No hay evidencia científica de la relación entre dieta y sexo, pero la actividad sexual está regulada por hormonas que precisan determinados nutrientes. ¿Has sentido alguna vez que no te apetecía hacer el amor mientras adelgazabas o al coger unos kilos? Conoce a qué se debe y qué alimentos son fundamentales para disfrutar de tu sexualidad.
Afrodisiaco arriba, afrodisiaco abajo, los alimentos siempre han estado alrededor de la sexualidad. Pero ¿hasta qué punto, de verdad, influyen en lo rica (o pobre) que pueda llegar a ser la nuestra? ¿Qué nutrientes, más allá de los considerados afrodisiacos, son imprescindibles para que nuestro deseo esté en plena forma? ¿La dietas estrictas o la obesidad alteran nuestro apetito sexual? ¿Cómo? Te damos las respuestas.
¿EXISTEN LOS AFRODISIACOS?
“No hay ninguna evidencia científica de que haya alimentos con propiedades afrodisiacas; es decir, que estimulen el deseo sexual”, explica José Luis Sánchez de Cueto, psicólogo y sexólogo del Instituto Andaluz de Sexología y Psicología (IASP; iasexologia.com). Y añade: “Sí existen fármacos, por el contrario, que pueden producir dicho efecto (por ejemplo, los que elevan la dopamina, como antidepresivos y estimulantes). La tradición atribuye a muchos alimentos propiedades afrodisiacas, pero lo más probable es que se trate de un efecto placebo”. Y es que, casi siempre, el hecho de acudir a alimentos afrodisiacos implica un interés previo por tener deseo sexual y dicho interés ya funciona como afrodisiaco.
Y en este punto, la sexóloga Ana Fernández Alonso, presidenta de la Asociación Asturiana para la Educación Sexual (ASTURSEX), enfatiza que importa más lo que nos atraiga la persona en cuestión que lo que comamos: “Por supuesto que no existen alimentos afrodisiacos. Lo que sucede es que hay formas de cuidar la puesta en escena de un encuentro erótico. Las fresas con champán, que se suelen poner de ejemplo afrodisiaco, pueden ser muy estimulantes, pero si te las ofrece una persona que no te va, lo más que puede suceder es que te resulte halagador y lo agradezcas, pero no va a despertar tu deseo sexual. De la misma manera, si alguien que te gusta te prepara una ensalada, ésta te puede resultar de lo más excitante y ahí no hay nada que, a priori, se considere afrodisiaco”.
¡EL PESO DEL SOBREPESO!
“La obesidad puede disminuir el deseo y repercutir negativamente en la sexualidad”, dice la doctora Teresa Martínez Ramonde, endocrinóloga y miembro de TopDoctors.es. ¿El motivo? “Si atendemos al aspecto meramente físico, se produce una situación similar a un hipogonadismo hipogonadotrófico; es decir, un descenso de las hormonas sexuales porque los mecanismos de regulación superiores (los hipotalámicos) disminuyen”, agrega. Y es que, según explica el sexólogo Sánchez de Cueto, el exceso de grasa afecta negativamente a las hormonas sexuales; además, dificulta el riego sanguíneo (muchos hombres con sobrepeso padecen disfunción eréctil). “Por otra parte, la obesidad limita muchas conductas sexuales (ciertas posturas, etc.), lo que puede terminar convirtiendo el acto en algo más rutinario y, por lo tanto, puede llegar un momento en que no se busque, por puro aburrimiento”, añade. Y ahí entra en cierta medida también la pérdida de autoestima que habitualmente conlleva. “Muchas veces el sobrepeso coincide con una baja autoestima y una pobre percepción del propio atractivo sexual y, entonces, el deseo se inhibe y con él la iniciativa para tener relaciones sexuales. Por eso, lo más importante es sentirse bien con la propia salud, con la propia imagen y explotar nuestras estrategias de seducción, que todo el mundo tiene las suyas”, apunta la sexóloga Fernández.
¿CÓMO AFECTAN LAS DIETAS MUY ESTRICTAS?
“Seguir un régimen bajo en calorías muy estricto, desequilibrado o durante mucho tiempo puede suponer una malnutrición que termine influyendo en la sexualidad”, dice la endocrinóloga.
Se trata, según explica, de un trastorno hipotalámico (el hipotálamo es una parte del cerebro que se encarga de la regulación de las hormonas que controlan el funcionamiento ovárico en la mujer y testicular en el hombre, y además es un punto fundamental en la regulación del apetito y la alimentación). Por otro lado, pueden influir también el cansancio y la irritación que este tipo de regímenes suponen. “Si la dieta es muy severa y la persona se siente cansada, es más probable que por el cansancio no surja el deseo sexual, y lo mismo puede decirse de la irritabilidad y los cambios de humor que pueden provocar dichas dietas: así es muy difícil excitarse”, dice el sexólogo. El caso extremo es el de las personas con anorexia nerviosa, que terminan perdiendo el deseo por falta de nutrientes y, por otro lado, por el aislamiento que implica la enfermedad. Si la dieta es equilibrada y correcta, no tiene por qué implicar ninguna carencia nutritiva ni afectar a nuestro deseo.
¿QUÉ ALIMENTOS MEJORAN LA SEXUALIDAD?
La actividad sexual está regulada por las hormonas sexuales (estrógenos, progesterona y testosterona) que se sintetizan en el organismo mediante la alimentación. “El deseo está asociado a los niveles de la hormona testosterona y otros neuratransmisores. Cuando su concentración no es la adecuada, provoca que haya menos interés por mantener relaciones”, dice la psicóloga y sexóloga Marián Ponte, de Barcelona (marianponte.com). “Y lo mismo ocurre con los estrógenos, responsables de la excitación y la sensación de bienestar emocional, junto con la serotonina, la oxitocina y la dopamina”, añade la psicóloga y sexóloga Carmen Raya, de Granada (Psiconatural; y carmenraya.com): si su concentración disminuye, baja la capacidad de excitación, y (algo paradójico) su exceso puede afectar negativamente a la testosterona (también la ‘fabricamos’). Por este motivo, comer sano es crucial para cuidar la sexualidad. ¿Qué alimentos no pueden faltarte? Lee el recuadro.
¿LAS PLANTAS MEDICINALES SIRVEN?
Según Carmen Raya, psicóloga y sexóloga: “Hoy está muy de moda acudir a la fitoterapia para paliar la falta de deseo, de excitación... En realidad, ayuda a relajar la musculatura, reducir el estrés o aumentar el flujo sanguíneo (ginkgo biloba, ginseng, manzanilla), pero si no intervenimos en la base, por mucho que actuemos desde fuera, el cuerpo no lo asimilará de forma adecuada y su efecto va a ser limitado. Además, algunas tienen interacciones. Consúltalo siempre”.
ALIMENTOS QUE  AYUDAN
(Recomendados por el sexólogo Sánchez de Cueto).
-Ácidos grasos Omega 3, 6 y 9: pescado azul, aceite de oliva, frutos secos... Ten en cuenta que las hormonas sexuales se sintetizan a partir del colesterol.
-Cereales integrales, carne roja magra, marisco y verduras de color verde oscuro, ya que presentan zinc, cuyo déficit afecta a los niveles de testosterona y a la fertilidad.
-Cacao, almendras, semillas de calabaza, café...: ricos en magnesio, necesario para producir DHEA (dehidroepiandrostero A), que el organismo transforma en hormonas (entre ellas, testosterona y estrógenos).
-Productos lácteos, mariscos, legumbres, carne, gelatina, etc., que poseen arginina, un aminoácido esencial precursor del óxido nítrico que, al ser vasodilatador, aumenta el flujo sanguíneo hacia los genitales.
Por: Carmen Sabalete.

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