¿Intolerancia a la Lactosa Toma Yogur

Entre un 20 y un 40 % de españoles tiene problemas para digerir la lactosa. El yogur contiene menos lactosa que la leche y, por eso, es una buena forma de tomar calcio sin sufrir los inconvenientes de ésta. Diversos estudios señalan que el yogur se tolera mejor que la leche, debido a que parte de las propias bacterias del yogur podrían ayudar a que el intestino no pierda la capacidad para descomponer y digerir la lactosa, al mismo tiempo que ralentizan el paso de los alimentos por el aparato digestivo, ayudando a su correcta asimilación. Por ejemplo: una reciente revisión científica realizada por la Federación Española de Sociedades de Nutrición, Alimentación y Dietética (FESNAD) confirma que el yogur y otras leches fermentadas facilitan la digestión de su lactosa en casos de intolerancia a la misma.
La leche es un alimento completo. Durante las primeras etapas de rápido crecimiento es el único alimento necesario para cubrir todas las necesidades. La leche y sus derivados son los únicos alimentos ricos en lactosa (el azúcar de la leche, presente también en muchos alimentos preparados) que nuestro organismo puede digerir gracias a la acción de una enzima que se encuentra en el intestino delgado, denominado lactasa. Pese a ello, se estima que hasta 4 de cada 10 españoles pueden tener algún problema de digestión relacionado con el consumo de lactosa. La causa de esta intolerancia es la incapacidad del intestino delgado para digerir correctamente este azúcar, lo cual provoca molestias gastrointestinales que suelen aparecer después de consumir productos ricos en lactosa. Estos síntomas pueden ser de mayor o menor importancia, dependiendo de cuál sea el grado de intolerancia, que no será el mismo en todas las personas.
¿Existe una solución eficaz para la intolerancia a la lactosa? Adaptar  la dieta es la principal opción para evitar las molestias digestivas. Pero el importante aporte de calcio de los productos lácteos hace necesaria la búsqueda de alternativas como quesos y yogures, que contienen niveles mucho más bajos de lactosa, ya que el proceso de fermentación al que se someten disminuye su contenido. Meritxell Gómez, experta del programa NUSA, afirma: “estos productos, de consumo común y muy fáciles de adquirir, son una buena alternativa para aquellas personas con problemas de digestibilidad de la lactosa. Entre ellos, cabe destacar el yogur por presentar unos porcentajes de lactosa muy inferiores a los de la mayoría de quesos”.
¿Cómo ayuda el yogur? El Dr. Juan José Díaz, uno de los autores del consenso Evidencia científica sobre el papel del yogur y otras leches fermentadas en la alimentación saludable de la población española destaca el yogur como una de las mejores alternativas para las personas con problemas de maldigestión de la lactosa: “El yogur contiene un 30% menos de lactosa que la leche. Además, la presencia de bacterias vivas, como sucede en los yogures frescos, contribuye a una mejor digestión de la misma, disminuyendo las molestias gastrointestinales que causarían otros productos lácteos no fermentados. Por otra parte, al igual que otros lácteos, los yogures son una importante fuente de calcio y vitaminas en la dieta”.

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