Juan Revenga: “El consumidor medio no sabe interpretar correctamente las etiquetas”

Charlamos con el nutricionista y divulgador Juan Revenga para saber por qué no comemos como debemos y ver cómo mejorar nuestra alimentación.

Hablar de Juan Revenga es hacer referencia a uno de los nutricionistas que más tiempo lleva divulgando en materia de nutrición en nuestro país. Desde prácticamente cualquier medio que tiene a su alcance no cesa en su afán de tratar de inculcarnos buenos hábitos alimenticios.

Es profesor de la Facultad de Ciencias de la Salud en la Universidad de San Jorge (Zaragoza), donde imparte asignaturas relacionadas con la nutrición, la dietética, la bromatología y la seguridad alimentaria en los grados de Farmacia y Enfermería. Ahora, con el auge de las apps que identifican los alimentos buenos y malos que incluimos en la cesta de la compra, se embarca en una nueva aventura: asesorar a El CoCo, una aplicación gratuita que nace con el objetivo de ayudarnos a detectar los alimentos ultraprocesados para que podamos elegir las opciones más saludables.

Cuando le preguntamos si cree que los usuarios tenemos problemas para entender las etiquetas es rotundo al contestar que “son muchos los estudios  que han puesto de relieve que, en líneas generales, el consumidor medio no sabe interpretar de forma adecuada el etiquetado de los alimentos”.

Detecta un doble problema en este sentido: a la falta de una formación específica en materia nutricional se suma que los fabricantes se sirven de ciertas estrategias para confundir a los consumidores. Es decir, por un lado, no sabemos y, por el otro, no se nos pone fácil para que lleguemos a saber.

Considera que “El CoCo se propone como una herramienta que, más allá de la información obligatoria (que muchas veces no sabemos interpretar de la forma adecuada) y la información voluntaria puesta por el fabricante (que además sirve para confundirnos), sirva para hacer al consumidor más consciente de lo que va a comprar o consumir. Luego, evidentemente, la decisión es suya”.

Es uno de los elementos que nos debería ayudar a realizar mejores elecciones una vez que hemos tomado conciencia de la importancia de nuestras decisiones en materia alimentaria.

“No deberíamos centrarnos en perder peso sino en ganar buenos hábitos”.

Cuando le pedimos que nos haga una radiografía de los problemas que cree que hay a nivel nutricional en nuestra sociedad y haciendo referencia a la Organización Mundial de la Salud (OMS), recuerda que existe una preocupación importante por las enfermedades no transmisibles, como el cáncer, la diabetes tipo 2, las enfermedades cardiovasculares, la obesidad…, que se han incrementado de forma importante desde la conocida como “transición nutricional” en la que los estilos de vida y más concretamente los hábitos dietéticos tienen mucho que decir. El nutricionista destaca “como especialmente importante la situación de los más jóvenes” ya que las enfermedades antes citadas antes eran patrimonio exclusivo de los adultos y desde hace años se ha contrastado un incremento importante de estas en niños y adolescentes.

Cometemos dos errores básicos a la hora de comer, el primero es incluir una cantidad desproporcionada de alimentos ultraprocesados que tienen un pésimo perfil nutricional, y el segundo es no incluir una cantidad adecuada de alimentos de origen vegetal fresco (frutas, verduras y hortalizas).

Cómo identificar un buen procesado de un ultraprocesado

Revenga nos cuenta que para saber el grado de procesamiento de un producto se usa la clasificación NOVA, que en una escala de 1 a 4 te da una idea del grado de procesamiento del alimento en cuestión.

Revenga afirma que hay varias claves que pueden ayudarnos a identificarlos:

- Por lo general son “formulaciones industriales que tienen típicamente cinco o más ingredientes (aunque lo más habitual es que incluyen muchos más)”.

- También suelen incluir ingredientes y sustancias que no se usan de forma habitual en las cocinas de casa y se usan aditivos cuyo propósito es imitar las cualidades sensoriales de los alimentos sin procesar o que sirven para disfrazar o camuflar ciertas cualidades sensoriales.

- Además, las presencia de ingredientes sin procesar (NOVA 1) en el grupo de los ultraprocesados  (NOVA 4) es anecdótica o inexistente.

- Algunos atributos comunes en los productos ultraprocesados son “la hiper-palatabilidad, el uso de envases sofisticados y llamativos, el realizar un marketing agresivo del que los niños y adolescentes suelen ser objeto, las declaraciones de propiedades saludables y ser marcas que pertenecen a empresas multinacionales”.

Claves para hacer una buena compra en el súper

Tal y como el nutricionista avanzaba al principio, muchas veces no sabemos lo que compramos porque no interpretamos bien las etiquetas. Aunque poco a poco estamos más preocupados por nuestra alimentación en general y “eso es un paso importante para que nuestra cesta de la compra sea cada vez más saludable”.

Para conseguirlo es fundamental “comportarnos en el supermercado como si estuviésemos en el mercado”. Es decir centrar el grueso de nuestra compra en productos frescos, no procesados o mínimamente procesados (NOVA 1): carnes, pescados, frutas, verduras, huevos y lácteos sin procesar; sin olvidar los procesados saludables (NOVA 3): conservas vegetales o de pescado, bien al natural o en aceite, conservas de legumbres también al natural, etc. Y olvidándonos de los ultraprocesados (NOVA 4).

Los secretos para llevar una dieta sana…

Para Revenga hay tres claves fundamentales que “son todas igual de importantes, como las tres patas de un taburete para se sostenga”. Serían: incluir una cantidad suficiente, adecuada y diaria de alimentos vegetales frescos, tomar la menor cantidad posible de ultraprocesados y tener un patrón de vida físicamente activo. Deja claro que “una cosa no se entiende sin las otras”.

Es fundamental que no nos centremos en el peso ni en la imagen. Ya que la “variable peso se ha valorado muy por encima de sus posibilidades y, aunque hay una relación bastante bien contrastada entre el aumento de peso y la incidencia de las enfermedades no transmisibles, esa relación es mucho mayor con los hábitos de vida”.

Cuando todo el mundo tiene unos adecuados estilos de vida, relativos a la alimentación, la actividad física y algunas conductas adictivas como el uso del alcohol y el tabaco, su riesgo de fallecimiento es el mismo con independencia del peso. Por tanto, no deberíamos centrarnos en perder peso, sino en ganar buenos hábitos.

Verónica Bravo Piqueras

Verónica Bravo

Soy periodista y una apasionada de la gastronomía, la cocina y la nutrición. Me confieso adicta al café y a la comida de verdad acompañada de un buen vino. Adoro viajar y las comidas familiares. Coach nutricional en proyecto y amante de la buena vida. Escribo, cocino, como y disfruto a partes iguales.

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