La alimentación del futuro o ¿por qué triunfa la comida fake?

Carne vegana que sangra pero no es carne, vino que sabe a vino pero no lleva uvas, comida sintética que promete tener los mismos beneficios que la comida real pero sin hacernos invertir tiempo en cocinar ni en comer. ¿Seguro que vamos por el buen camino en lo que a alimentación se refiere?

Foto: Impossible Foods.

Hace un par de semanas prácticamente todos los medios se hicieron eco del nuevo lanzamiento de Burger King: la Impossible Whopper. ¿Qué tiene de especial esta hamburguesa? Pues que el consumidor cree que está tomando un Whopper de toda la vida cuando en realidad es una hamburguesa vegetariana. No lleva ni un ápice carne, aunque sangra (y dicen que sabe) exactamente igual que una hamburguesa de carne.

Este lanzamiento es resultado del acuerdo de la cadena de hamburgueserías con la start-up Impossible foods, que ya presentó esta hamburguesa a comienzos de año en el Consumer Electronic Show de las Vegas, una pieza elaborada con vegetales y hemo, una proteína que proviene de la soja y que logra que “sangre”, se dore y sepa igual que una hamburguesa de carne. Este producto ya está disponible en 59 locales de Misuri, pero pretende expandirse a todo Estados Unidos de aquí a finales de año.

El boom de la comida que no es comida

Y es que este no es el único producto trampantojo que encontramos en el mercado. Parece que la industria alimentaria está trabajando en esta dirección. En Estados Unidos están proliferando como setas empresas que proponen alimentos que no son lo que parecen ser. Desde la carne in vitro como solución al problema de sostenibilidad de la industria cárnica actual, hasta vino elaborado sin una sola uva o cafeína que se toma en formato gominola para que no perdamos tiempo tomando un café, y así podríamos seguir enumerando mil y un ejemplos. En Silicon Valley podemos encontrar compañías que proponen sucedáneos de todo tipo y clase en aras del progreso, la sostenibilidad y la falta de tiempo que impera estos días.

¿Por qué abandonar del placer de disfrutar de la buena comida a cambio de alimentarnos a base de comida trampantojo?

Vivimos en un momento en el que cuando queremos algo lo queremos ya, una época en la que vemos nuestra propia vida pasar delante de nuestros ojos pero casi no tenemos tiempo de interactuar en ella y la industria se busca las mañas para ofrecernos esos atajos que, según ellos, hacen más fácil nuestro día a día. Pero…

¿Estamos dispuestos a renunciar al placer de una buena comida por tomarnos una bebida o unas pastillas que tengan “todos los nutrientes” que necesitamos? ¿Qué necesidad hay de tomar un vino que no lleve uvas aunque sepa a vino? ¿Y una carne que no es carne? ¿Y un café en gominolas que nos ponga las pilas pero nos quite el momento de disfrutar de una taza de esta deliciosa bebida humeante?

En colisión directa con todo esto aparecen movimientos que parece que nos hacen ver la luz al final del túnel. Jóvenes especialistas en nutrición que reivindican la comida de las abuelas, esa comida real deliciosa y sana que cuida la salud a la vez que nos hace disfrutar en la mesa, que apuestan por la “cocina en cadena” para que podamos llevar una alimentación variada y equilibrada toda la semana sin pasarnos horas y horas cocinando, que nos recuerdan la importancia de la cocina de aprovechamiento…

En definitiva, detrás de esos nombres en inglés tan rimbombantes (realfooding, batch cooking…) nos invitan a volver a lo de antes. Y es que, desgraciadamente, necesitamos que alguien en Instagram nos diga que los productos sin etiqueta son los más sanos y más ricos (cualquier abuela nos daría una colleja si se enterase de esto) o que nos enseñen a cocinar como lo hacían ellas, aprovechando el tiempo al máximo, apostando por el sabor y la calidad y sin tirar ni una miga (esas sabrosas cocinas de aprovechamiento que tan bien controlaban). Es un tema que da, al menos, para pararse a pensar uno de esos segundos que nos empeñamos en no tener.

La carne que no es carne, ¿alternativa para veganos?

¿Y qué pasa con la carne sin carne? Pues aquí hay que dar una vuelta de tuerca más: la conciencia. En esta época en la que los movimientos vegano y vegetariano cada vez están más en boga, tenemos una industria alimentaria que ha encontrado un filón. En los supermercados y en multitud de sitios de comida rápida hay mil opciones para las personas que apuestan por esta forma de vida.

Primera pregunta: ¿estas alternativas son sanas? Son muchos los especialistas en nutrición que alertan de la importancia de mirar las etiquetas y advierten que un producto vegano ultraprocesado no deja de ser un ultraprocesado y, por lo tanto, estará cargado de aditivos, conservantes, grasas malas, sal y azúcar. Es decir no estamos ante una opción saludable.

La segunda pregunta es que por qué alguien que ha decidido no comer carne se toma una hamburguesa de carne falsa. Y la justificación a esta pregunta es que hay personas que eligen esta forma de vida por una cuestión de conciencia, pero a las que les sigue gustando la carne. Con lo cual estas opciones pueden ayudar satisfacer un momento de antojo puntual (o no tan puntual).

Menos carne y más fruta y verdura

La OMS recomienda reducir el consumo de carne en favor de aumentar el consumo de frutas y verduras. Pero, ¿es este el camino? ¿No será mejor tratar de mejorar nuestros hábitos alimentarios y que aprendamos a comer bien en vez de buscar sustitutos de la carne con prácticamente los mismos malos ingredientes que tiene una hamburguesa convencional?

Y si has decidido apostar por una dieta vegana, ¿no será mejor aprender a comer bien y a buscar recetas deliciosas con las que disfrutar sin recurrir a un procesado que parece una cosa y es otra? Porque si empezamos a tomar este tipo de alimentos, podemos acabar comiéndonos un trozo de corcho que alguien haya convertido por arte de magia en un apetitoso chuletón con unos cuantos aditivos. ¿Seguro que quieres llevar eso a tu plato?

¡Recuperemos el placer de la buena mesa!

Hay que negarse a pensar que las prisas del día a día nos van a quitar el placer de disfrutar de una buena comida en compañía de nuestros seres queridos, que vamos a abandonar ese momento de café que tan bien nos sienta cada mañana por tomar una gominola que nos cargue la batería en cuestión de segundos o que vamos a atrofiar nuestras papilas gustativas tomando cócteles de pastillas que sustituyan a las comidas.

No hay que olvidar que el tiempo es el mismo para todos y que dedicar unas horas a cocinar para ti y para los tuyos es uno de los mayores actos de amor y salud que se pueden hacer. El respeto a uno mismo empieza por tratar bien al cuerpo y ¿hay mejor forma de hacerlo que con buena comida? Comer bien no solo es cuestión de salud, es un estilo de vida. Seas vegano o no lo seas, quererte a ti mismo y cuidarte con comida casera llena de sabor y buenos ingredientes es una actitud hacia la vida.

De ti depende apostar por ver la vida pasar delante de tus ojos o ser protagonista de tu propia vida y pararte a disfrutar de los placeres que esta te ofrece. Regálate un rato para preparar algo rico, disfrutarlo y saborearlo. Te estarás cuidando y estarás dedicándote un momento de máximo disfrute. ¡Es el tiempo que mejor habrás invertido en el día! Y no lo olvides: la comida prefabricada puede ser muy rápida y muy palatable pero ten por seguro que ese momento no te lo va a proporcionar.

Verónica Bravo Piqueras

Verónica Bravo

Soy periodista y una apasionada de la gastronomía, la cocina y la nutrición. Me confieso adicta al café y a la comida de verdad acompañada de un buen vino. Adoro viajar y las comidas familiares. Coach nutricional en proyecto y amante de la buena vida. Escribo, cocino, como y disfruto a partes iguales.

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