La astenia otoñal no podrá contigo

Prepara tus defensas para una estación complicada, a nivel emocional y físico

Es más que evidente que los cambios de estación debilitan nuestras defensas y nos hacen estar menos vitales que de costumbre. Esto está relacionado con la difícil transición del calor al frío y con el descenso de horas solares que experimentamos en otoño respecto al verano. Esto ataca directamente a nuestro organismo y a nuestras defensas, que son las más perjudicadas por ello.

 

El arribo del frío, el hecho de que se haga de noche más pronto y los cambios de hora, hacen que entremos en lo que se denomina como astenia otoñal. Esto no es más que un proceso de depresión caracterizado por sentimientos continuos tristeza, debilidad, poca energía y desmotivación. Pero tranquilas, ahí entran en juego algunos factores que harán que nuestras defensas se fortalezcan y se crezcan ante la adversidad.

 

Toda vez que acaba el verano, es el momento perfecto para empezar a preparar a nuestro organismo de cara a los meses de frío. Una buena manera es cambiar nuestra alimentación, priorizando alimentos naturales ricos en elementos esenciales. Otro componente básico para mantenernos sanas es la vitamina C, que la encontraremos en frutas cítricas (naranja, limón y pomelo) y en pimientos rojos y verdes, y la vitamina B, presente en frutos secos.

 

Algo que seguro no te cogerá por sorpresa y que ya sabías es la necesidad de practicar ejercicio físico de manera regular. Con 30-40 minutos al día sería suficiente, ya que segregamos serotonina, lo que ayudará a mejorar la sensación de bienestar. La relajación diaria también es sumamente esencial.

 

Tómate un espacio y un tiempo para ti, en el que no pienses en nada y desconectes mientras disfrutas de un merecido descanso tras una jornada agotadora.  Hazlo repetidamente durante la semana y verás cómo te sientes mejor.

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