La ciguatera, una toxina que podría contaminar al pescado europeo

Aunque en Europa no hayamos oído hablar de la ciguatera, es una toxina muy común en el Caribe y causa molestas intoxicaciones alimentarias. Parece que podría empezar a asentarse en nuestros mares...

Ciguatera, toxina presente en pescados de mares tropicales que llega a Europa

La ciguatera es una intoxicación alimentaria muy frecuente en el Caribe, que se sufre al comer pescados de gran tamaño contaminados con una microalga. Europa está investigando la expansión de esta toxina al Mediterráneo y el Atlántico.

¿Qué es la ciguatera?

A diferencia del “anisakis”, la ciguatera no es un parásito. Se trata de un alga microscópica que tiene una toxina llamada ciguatoxina, frecuente en los arrecifes de coral de las zonas de aguas templadas.

Los peces herbívoros la comen y ahí empieza la expansión por la cadena alimentaria: los pescados de mayor tamaño se comen a los más pequeños, los pescadores pescan los pescados más grandes y al final esta toxina llega a nuestra mesa. La cuestión es que a los peces no les ocasiona ningún problema, pero a los humanos sí.

Cada año hay más casos de ciguatera

Hasta hace poco tiempo este problema estaba muy localizado en determinadas zonas costeras tropicales y, cuando había casos en Europa, se trataba de viajeros que se traían la toxina como "regalo de viaje".

Sin embargo, ahora las cosas han cambiado, en Europa ya ha habido casos de intoxicados con ciguatera. Además de estar presente en nuestros mares, este problema también se expande por el consumo de pescado importado.

Aunque todavía no es un problema demasiado frecuente ni que genere alarma entre la población, la Unión Europea puso en marcha hace unos meses un estudio para investigar su expansión, al detectar la presencia de esta toxina en aguas del mar Mediterráneo y del Atlántico.

Los primeros brotes autóctonos se detectaron en el Atlántico, más concretamente en las Islas Azores y en las Canarias.

En Canarias desde 2006 se han registrado 18 brotes con más de un centenar de afectados. La mayor parte de ellos relacionados con el consumo de mero y medregal, un pescado de gran tamaño que se suele capturar en pesca deportiva. El atún todavía no ha mostrado signos de intoxicación.

De hecho, en el último año se realizaron 500 análisis en la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria y un 16 % dio positivo en esta toxina. Por lo que ya se ha puesto en marcha un plan de control de esta toxina, de forma que se supervisan y analizan los pescados antes de llegar a los consumidores.

En Alemania también ha habido un brote, en este caso asociado al consumo de pargo y sargo importado de países tropicales.

Dos vías de asentamiento

Hay dos razones fundamentales por las cuales se piensa que la ciguatera está llegando a los pescados que se consumen en Europa.

Por un lado, la globalización hace que en el mercado de tu barrio puedas encontrar un pescado con una procedencia tropical y, por otro, se habla de que el tráfico de grandes barcos podría estar arrastrando estas algas hacia latitudes con climas más fríos que, a consecuencia del cambio climático, han ganado algunos grados, por lo que este alga se asienta y contamina nuestros pescados.

En Europa han puesto en marcha un proyecto de investigación bautizado con el nombre de EuroCigua, con el objetivo de descubrir hasta qué punto de arraigada está la ciguatera en Europa: a cuántas especies afecta o en qué mares del continente está instalada. Aunque, eso sí, harán falta tres años para tener una información precisa sobre este tema.

Cómo detectarla y acabar con ella

Al contrario de lo que ocurre con el “anisakis”, la ciguatera no se detecta a simple vista ya que ni se ve, ni se huele. La única forma de indentificar el pescado contaminado es mediante un análisis de laboratorio.

Tampoco hay ningún tratamiento preventivo que podamos llevar a cabo en casa para acabar con ella. Se trata de un tóxico que resiste las bajas y las altas temperaturas sin alterarse. Por lo que ni la cocción ni el congelado le afectan.

Síntomas de intoxicación con ciguatera

Generalmente los primeros síntomas aparecen entre las 12 y las 24 horas después de haber consumido el pescado contaminado. No tiene consecuencias letales, pero sí causa molestias muy incómodas.

Los síntomas más frecuentes son problemas digestivos, como diarrea, náuseas, vómitos…, hormigueo en la boca y la lengua, dolores musculares, dolor de cabeza, variaciones de la tensión arterial, el ritmo cardiaco…

Los expertos afirman que las vísceras y la cabeza de los pescados son las partes del cuerpo que tienen mayor concentración de esta toxina. Al igual que los peces grandes, tienen mayor concentración de ciguatera que los peces pequeños.

En un reportaje realizado en ABC.es sobre este tema, Ana Canals, asesora de la Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición (Aecosan), tranquiliza: “No hay alerta, es un problema emergente que nos preocupa y debemos atajar. El pescado forma parte de una dieta saludable y debe seguir siéndolo. El riesgo para la salud es ínfimo”.

Verónica Bravo Piqueras

Verónica Bravo

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