La dieta verde o cómo garantizar que nuestros hijos también puedan alimentarse de forma saludable

Un paso más allá en la necesidad que los seres humanos tenemos por comer mejor para proteger nuestra salud es el de alimentarnos de forma sostenible para cuidar también la de nuestro planeta.

Dieta verde (Foto: depositphotos)
Dieta verde (Foto: depositphotos)

El concepto alimentación saludable ha generado tanto interés que ha hecho que a su alrededor crezcan tanto defensores a ultranza como haters. Pero en realidad estamos muy equivocados con lo que en realidad significa, ya que no es otra cosa que alimentarse de forma saludable. Y pasa exactamente lo mismo con cualquier otro término que vaya de la mano de esta, como es el caso de la dieta verde, que añade a la dieta saludable la preocupación por la sostenibilidad

No puede tener nada de malo querer comer variado, sano y de forma responsable con el medio ambiente. Algo estamos haciendo mal cuando se asocian a conceptos como el de dieta verde a modas pasajeras y se vierten sobre ellos mensajes negativos cuando solo conlleva beneficios, tanto para la salud de los seres humanos como del planeta que habitamos. 

La dieta verde pretende asegurar que nuestras generaciones futuras también puedan comer de forma saludable. Es más, la ONU así lo especifica al definir alimentación sostenible como "aquellas dietas con bajo impacto ambiental que contribuyen a la seguridad alimentaria y nutricional, y a una vida saludable para las generaciones presentes y futuras". 

Sin embargo, es necesario seguir empujando para que los hábitos de consumo alimentario cambien porque es una realidad que ni la producción ni las dietas siguen las líneas básicas de la alimentación sostenible. Pese a que se han hecho y se hacen muchos esfuerzos para evolucionar en el camino correcto, hay todavía mucho camino por recorrer tanto a nivel institucional como industrial en sectores como el ganadero o el agrícola, y también en lo que a divulgación se refiere para que las familias tomen conciencia de la importancia que tiene comer sano y sostenible.

¿Cómo se consigue el cambio?

Son necesarias en este sentido más iniciativas como el Green Food Project que el gobierno británico puso en marcha para enseñar a la población en qué consiste una dieta verde. En dicha iniciativa se marcan ocho principios clave de la dieta saludable y sostenible y todos ellos son extrapolables al momento en el que vivimos: seguir una dieta variada y equilibrada para mantener un peso corporal saludable; consumir más alimentos de origen vegetal; valorar la comida que compramos también por su producción y origen; moderar el consumo de carne y aumentar el de legumbres y frutos secos como las nueces; elegir pescado de poblaciones sostenibles; incluir productos lácteos en la dieta; beber agua del grifo en la medida de lo posible; y consumir menos alimentos con alto contenido en grasa, azúcar y sal. 

Ocho medidas completamente vigentes -la OMS repite la mayoría en este artículo reciente sobre la dieta saludable -, claras, concisas y que son casi todas ellas sencillas de aplicar en el ámbito del hogar para cambiar los hábitos de consumo alimentario y proteger tanto la salud de los miembros de la familia como del planeta que nos da de comer. Ocho pasos, en definitiva, para abrazar las virtudes de la dieta verde. 

Rubén García

Rubén García

Durante años me dediqué a la comunicación deportiva, pero me di cuenta a tiempo de que en mi otra gran pasión, la gastronomía, no era tan alto el riesgo de sufrir esguinces de tobillo. Ser "entrenador personal" del paladar es mucho más placentero. Yo me lo guiso, yo me lo como, y de paso lo comparto, porque las comidas inolvidables son las que se disfrutan en buena compañía.

Continúa leyendo