La ortiga... ¡No solo pica!

Es más, una vez cortada, la ortiga pierde sus propiedades urticantes. Pero gracias a su efecto diurético ayuda a eliminar toxinas, así que estos meses siempre vuelve a estar en auge.

Esta planta no goza de muy buena fama porque el contacto más frecuente con ella... ¡duele! Solemos encontrárnosla en el campo (hay en todo el mundo, porque crece en zonas templadas) y produce urticaria al contacto, pero “al ratito de cortarlas, ya no pican”, asegura Elena Cibrián, responsable de tunaturopata.es; en el peor de los casos, una vez pasadas las hojas por agua o cocinadas.

 

Aun así, Cibrián no recomienda coger la ortiga silvestre a no ser que se conozca muy bien la planta y sus variedades: “Es fácil confundir la urtica dioica, de la que hablamos, con la ortiga muerta u otras plantas silvestres”, explica. Mejor comprar tintura de ortiga o sus hojas secas para hacer infusiones.

Infecciones... y dietas

 

Contra su imagen pública, en la fitoterapia sí es una planta apreciada por sus propiedades depurativas. Al estimular la diuresis, se recomienda tanto a personas con infecciones urinarias o con cálculos como, sencillamente, a las que están siguiendo una dieta o quieren “desintoxicarse” (fumadores, personas con mala alimentación o que toman muchos fármacos). “Ayuda contra la retención de líquidos, el exceso de ácido úrico y a eliminar toxinas acumuladas en el organismo”, dice la experta.

 

La cantidad justa

 

Para depurarse, dice Cibrián, basta con tomar las infusiones de ortiga dos veces al día durante un máximo de 12 días, porque tomarla en exceso puede provocar irritación estomacal. Puedes combinarla con otros preparados depurativos, como la cola de caballo o el diente de león. Para dulcificarla, puedes añadirle regaliz, melisa o hierbaluisa.

 

La raíz, astringente

 

Al contrario que sus hojas, la raíz de la ortiga es astringente. Se puede emplear en cocción para tratar una diarrea, por ejemplo. Sin embargo, el uso más común de su extracto es para tratar la hipertrofia de próstata (alivia las molestias al orinar y las del tracto urinario).

 

Infusión o cataplasma

 

Antiguamente se usaba externamente para curar pequeñas heridas o hemorragias (así se reseña en manuales médicos de la antigua Grecia). Aunque, según la experta, “este uso ha quedado relegado porque hoy existen otras sustancias más recomendables para esto”. Se puede emplear la planta para hacer ‘agua de ortiga’ (que se obtiene con la decocción de sus hojas y los tallos tiernos) o cataplasmas (se machacan las hojas secas para conseguir casi un polvillo; se le añade agua templada hasta obtener una textura cremosa y se pone la mezcla sobre una gasa que se aplicará sobre la piel). Como ves, no es una planta tan mala.

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