La polémica del aceite de oliva virgen extra. ¿Hay fraude en el etiquetado?

El oro líquido de nuestra preciada dieta mediterránea, a examen. ¿Qué ocurre con el aceite de oliva virgen extra? La OCU analiza diferentes marcas de aceite y concluye que muchas no deberían llevar el apellido “extra”.

Aceite de oliva virgen extra

Un análisis de la OCU destapa que algunos alimentos que se comercializan como aceite de oliva virgen extra no deberían estar en la categoría “extra”.

El informe no pone en duda las propiedades nutricionales del aceite de oliva, ni la calidad o el cuidado del fruto de los aceites analizados. La cuestión está en el etiquetado y en la categoría que se da a algunos de los aceites que se comercializan. ¿Resultado? El consumidor termina pagando por un producto que cree de categoría superior y que, en realidad, no lo es.

¿Hay fraude en el etiquetado del aceite?

Pero vayamos al origen del asunto. ¿Qué ha detectado la OCU? La Organización de Consumidores y Usuarios ha realizado un análisis de 41 marcas de aceite de oliva virgen extra (AOVE) y, tras efectuar una prueba que incluye la cata de los aceites, ha concluido que 20 de ellos no deberían considerarse “extra” y los ha rebajado a la categoría de virgen.

La clave está en la cata o prueba sensorial, ya que para que un aceite de oliva pueda ser calificado y vendido como virgen extra, además de otros controles, tiene que pasar una cata realizada por un panel de expertos acreditados, con una metodología específica que marca el reglamento europeo.

Para que un aceite sea etiquetado como categoría virgen extra -el aceite de mayor calidad- tiene que cumplir determinados parámetros físico- químicos, pero también tiene que superar una estricta cata.

La normativa comunitaria establece varias categorías para calificar los aceites: virgen extra, virgen, oliva y orujo. Para que un aceite sea etiquetado como categoría virgen extra -el aceite de mayor calidad- tiene que cumplir determinados parámetros físico- químicos, pero también tiene que superar una estricta cata y cumplir unos parámetros organolépticos específicos. Este es el punto en el que la OCU asegura que los aceites no tienen categoría “extra”.

La Organización de Consumidores y Usuarios deja muy claro que ninguno de los aceites analizados presenta problemas de autenticidad (no se mezcla aceite de oliva con otros aceites), ni de calidad o cuidado del fruto. Ha sido el análisis sensorial el que ha desatado la polémica. La OCU, por tanto, denuncia un fraude en el etiquetado ya que, según su estudio, algunos de los aceites que tienen el calificativo de virgen extra no deberían considerarse extra.

Los aceites que no han pasado la cata de los laboratorios acreditados en los que la OCU ha realizado el estudio son: Hojiblanca El nuestro, Carbonell pet, Koipe, Eroski pet y vid, Dintel Clássico, Alipende pet, Coosur Origen, Coviran aceites del sur y Exquisite Aceites del sur, Dia pet, vid y Afrutado, Hacendado pet, La Masía Excelencia, Olearia del Olivar (Aldi), Guillen, Olisone (Lidl) pet y vid y La Española.

La cata de aceite de oliva, clave para establecer su categoría

Los productores, por su parte, aseguran que los aceites sí cumplen la normativa y afirman que la cata tiene un componente subjetivo muy alto que hace que pierda fiabilidad. Una de las principales quejas de este colectivo es que el aceite de oliva es el único alimento del mundo que se define con un método de cata en el que es fácil que existan diferencias de criterio.

Sin embargo, el reglamento europeo, que lleva en vigor desde 1992, establece una prueba organoléptica con un panel de catadores entrenados para la clasificación del aceite. Se trata de un grupo de catadores profesionales que tienen que seguir unas reglas muy estrictas.

El aceite estará en una copa azul (para que los catadores no puedan guiarse por el color) cubierta con un vidrio de reloj. El catador debe quitarlo y oler durante no más de 30 segundos y, a continuación, tomará un pequeño sorbo de aceite. Entre la cata de un aceite y otro deben pasar, al menos, 15 minutos.

Al final de la cata, el jefe de panel recogerá las puntuaciones asignadas por el grupo de catadores y calculará los resultados usando un método estadístico fijado por ley. Para conseguir la etiqueta virgen extra, el aceite no debe tener defectos en olor y sabor.

Desde la OCU aseguran que han hecho los análisis según marca el real decreto relativo a la realización de estudios comparativos de alimentos destinados a publicarse para informar al consumidor.

Tras efectuar un primer examen en un laboratorio, se depositaron en la Administración las muestras del lote analizado para que los representantes de las marcas pudieran llevar a cabo su estudio. Al no obtener coincidencia en los resultados, la ley establece que se realice un tercer análisis en el que puede estar presente un representante de cada parte. Dicho estudio lo efectuó el Laboratorio Arbitral Agroalimentario del Ministerio de Agricultura y confirmó los datos de la OCU. 

Por su parte, los productores siguen sin estar de acuerdo con el método y hablan de irregularidades en el estudio. ¡La polémica está servida!

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