La psoriasis, más allá de una enfermedad estética

Algunos expertos se refieren a la psoriasis como “la lepra del siglo XXI” por el rechazo social que sufren quienes la padecen en zonas visibles.

  • Autor: Sandra Pulido

Se estima que más de 125 millones de personas sufren psoriasis en el mundo. En España, afecta al 2,3 % de la población, lo que se traduce en más de un millón de personas. Como asegura Rosa Taberner, dermatóloga y miembro de la Academia

Española de Dermatología y Venereología, esta enfermedad se da por igual en hombres y en mujeres, aunque depende también del grado de afección: “Algunos tipos de psoriasis sí que son más frecuentes en mujeres como la psoriasis palmoplantar”.

La psoriasis en placa es una enfermedad crónica compleja cuya prevalencia va del 0,91 al 8,5 % en adultos. Taberner aclara que la psoriasis no es una enfermedad restringida a la piel, sino que se trata de un trastorno inflamatorio sistémico. “Es una enfermedad inmunomediada, que tiene como principal diana la piel —las manchas que produce pueden tener evidentemente un compromiso estético y funcional—, pero otra de las dianas que tiene es la manifestación articular, en forma de artritis psoriásica”. Como añade la experta, esta es una de las manifestaciones más graves, ya que provoca incapacidades funcionales.

De hecho, aunque la psoriasis en la piel no deje cicatriz, en la articulación sí que puede afectar. “Sucede en aproximadamente una de cada cuatro personas que tienen psoriasis, es decir, en un 25 %”. Así, la artritis produce una destrucción articular, y puede llegar un punto en el que no haya marcha atrás, de manera que provoque deformidades.

Esta es una de las causas por la que la psoriasis no es solo una enfermedad “que se ve”. Pero hay más. Otros problemas asociados con la psoriasis son, por ejemplo, la obesidad, la diabetes, las enfermedades cardiovasculares, el hígado graso no alcohólico, la enfermedad de Crohn, el linfoma, el cáncer, la ansiedad y la depresión, muchas de los cuales pueden ser el resultado de una inflamación persistente en el cuerpo.

La carga emocional

Precisamente, es evidente la carga emocional que tiene esta patología, así como el impacto social y psicológico.

Es una enfermedad “particularmente insidiosa”, que altera la forma en la que nos relacionamos con los demás y la percepción de nosotros mismos. La estigmatización, por lo tanto, que padecen estos pacientes es evidente. Algunos expertos se refieren a la psoriasis como “la lepra del siglo XXI” por el rechazo social que sufren quienes la padecen en zonas visibles. Es importante insistir en que la psoriasis no es una enfermedad contagiosa, añade Taberner.

“La psoriasis puede afectar a zonas visibles y esto puede llegar a producir un cierto estigma y sensación de rechazo por parte de los pacientes porque, por ignorancia, desconocen que no es una enfermedad contagiosa”.

En estos casos, la sensación de rechazo puede afectar incluso al mundo laboral y muchos pacientes no pueden acceder a determinados trabajos. Taberner explica que hasta hace poco, la psoriasis era motivo de exclusión para acceder a la oposición de fuerzas y seguridad del Estado. Por suerte, esto ya está superado, pero hace falta incidir, asegura, en la información.

En este contexto, existen estudios que comparan la psoriasis con otras enfermedades en las que también conllevan un impacto mental y físico y el de esta es similar al observado en el cáncer, las patologías del corazón o la depresión.

Un abordaje ‘bidireccional’

En cuanto a su tratamiento, Taberner aclara: “No hay dos psoriasis iguales, ni dos pacientes iguales”. En este sentido remarca que las opciones para estas personas se han ampliado en los últimos años. El tratamiento se marca en función del grado de la enfermedad. Desde la psoriasis leve, con soluciones tópicos que se aplican sobre la piel, pasando por pacientes más graves que se controlan con tratamientos sistémicos —actúan dentro de la piel—, hasta pautas más novedosas como los fármacos biológicos. A juicio de Taberner, “en los últimos años ha habido una revolución en el tratamiento de la psoriasis”.

En cualquier caso, remarca la importancia del abordaje precoz de esta, así como la de la comunicación entre médico y paciente. “La psoriasis es una enfermedad crónica”, recuerda. Una patología que se tiene de por vida, pero que se puede controlar con un tratamiento adecuado. Si se establece y se cumple la terapia correcta, es posible evitar que afecte a la salud general.

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