La resiliencia, ‘bajo mínimos’ ante un posible segundo confinamiento

¿Qué pasaría si ese fuese el caso? ¿Cómo podríamos hacerle frente? Los expertos nos sacan de dudas.

  • Autor: Mario Ruiz

La huella que la pandemia de la COVID-19 dejará en la salud mental está fuera de toda duda. Enfrentarse a esta situación ha generado multitud de problemas que se traducirán en la denominada ‘cuarta ola’. Según Iria Grande, secretaria de la Sociedad Española de Psiquiatría (SEP), la situación provocada por la incidencia del virus a nivel psicológico hará que los servicios experimenten, en el futuro, un incremento sustancial de sus pacientes.

La cuarentena ha sido una de las situaciones que más mella ha hecho en la sociedad, obligada a poner en pausa durante un tiempo su actividad habitual. Sin embargo, ¿qué sucedería si volviéramos sobre nuestros pasos y encarásemos esta situación de nuevo? Es la pregunta que muchos se plantean, dados los rebrotes que afectan a gran parte de España y que hace planear la amenaza de un segundo confinamiento en un hipotético nuevo Estado de Alarma.

“Uno de los más importantes va a ser la clínica depresiva asociada a la situación social que va a generar el coronavirus”, explica Grande. “Recordando la crisis de 2008, durante la cual los intentos de suicidio incrementaron, es previsible que esto vuelva a suceder dada una probable situación de nueva crisis económica”, vaticina.

Síntomas y grupos de riesgo

La ansiedad y los síntomas depresivos fueron las manifestaciones más frecuentes durante el confinamiento, según la psiquiatra. En este caso, representan la mayor amenaza ante un hipotético regreso a una situación de encierro total. “Son los dos síntomas capitales que ya vimos en el primer confinamiento y seguramente los que continuarán ocupando las consultas en un posible segundo”, indica la secretaria de la SEP.

La gravedad de todos estos problemas puede convertirse así en uno de los grandes escollos si se repitiera de nuevo el escenario. Grande advierte de este modo: “Si ya llevamos así desde marzo es posible que la resiliencia, la capacidad de aguante de las personas, flaquee y derive en una ansiedad más crónica; es decir, constituya los mencionados síntomas depresivos.

Por su parte, el perfil de ante segundo riesgo sería el de aquellos pacientes con antecedentes de problemas mentales, así como aquellas personas que no tienen un buen apoyo socioeconómico, debido a la ansiedad de no poder llegar a final de mes, alimentar a tus hijos, etc.”

El síndrome de estrés postraumático o de estrés agudo se producirá más en gente que viva situaciones extremas.

La prevención, la clave

Con la lección aprendida, es importante poner atención sobre aquellas actividades que pueden resultar eficaces en este contexto.

También, poner el acento en aquellas conductas perniciosas sobre la salud mental. “Lo más importante es mantener actividades y hobbies que sean una válvula de escape”, recuerda Grande. Estas resultan indispensables para poder ‘soportar’ una situación de cuarentena, así como mantener, por los medios que se puede, el contacto con familiares y personas cercanas.

Realizar hobbies, mantener el contacto con las personas que nos son importantes, acotar la sobreinformación son las medidas más eficaces para llevarlo mejor.

De esta forma, cuidar las relaciones sociales, aun confinados, supone un factor diferencial. De hecho, ahora se cuenta con muchos más instrumentos que incentivan el contacto no presencial, algo que han aprendido también nuestros mayores. “Muchos mayores que se han puesto las pilas con todo el tema de las telecomunicaciones”, señala la experta.

Asimismo, resulta igual de relevante mantener a raya la sobreinformación; hay que controlar el contacto con los media.

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