Las cinco dietas más fáciles de seguir

Cuidar lo que comes es más fácil de lo que crees, sobre todo si sigues las pautas de estas cinco dietas que te proponemos.

Seguir una dieta no tiene por qué ser una tarea difícil. Aunque se suele dar por sentado que someterse a un régimen o empezar a controlar lo que se come es una tarea ardua, lo cierto es que esta creencia tiene más bien que ver con no haber dado con una dieta correcta y haber seguido, en más de una ocasión, un régimen muy estricto que suponga tener que restringir muchos alimentos o incluso peor, pasar hambre.

Si estás pensando en adelgazar o simplemente quieres empezar a comer mejor para perder peso o sentirte bien, te alegrará saber que hay numerosas dietas -y estilos de alimentación- muy fáciles de seguir, que no te supondrán ningún esfuerzo -ni psicológico, ni físico, ni económico- y con las que notarás los resultados rápidamente. ¡Toma nota de ellas!

Dieta mediterránea: Es una de las más famosas y también saludables de todo el mundo. Basada en un consumo bajo en carnes rojas, azúcar y grasas saturadas e industriales, prioriza alimentos económicos y fáciles de encontrar como las frutas y verduras frescas, las nueces, las legumbres, las carnes blancas o el aceite de oliva. La dieta mediterránea clásica -la que seguían nuestros abuelos- ofrece muchos beneficios para la salud y se asocia a un menor riesgo de sufrir enfermedades.

Dieta Weight Watchers: ¿Has oído hablar de ella? Esta dieta se basa en la idea de puntos o propoints. Según este régimen, cada alimento tiene unos puntos en función de sus nutrientes (teniendo en cuenta su cantidad de fibra, grasas, hidratos de carbono y proteínas) y del tiempo que el organismo necesita para metabolizarlo. Cada día, se marcan una cantidad de propoints que se pueden consumir en comida y en bebida. ¡Así de fácil! Eso sí, para seguir esta dieta de forma sencilla es necesario tener disponible la guía del plan, registrándose en su programa presencial, mediante su web o en su aplicación móvil.

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Dieta flexitariana: Una dieta vegetariana, pero flexible. Así es la alimentación flexitariana, que da prioridad a la fruta y a la verdura por encima de todo, pero que no restringe por completo el consumo de alimentos de origen animal. Huevos, lácteos y carnes blancas se pueden tomar de forma esporádica, para aprovechar sus proteínas puntualmente. ¿El resultado? Una dieta muy saludable y relativamente fácil de mantener en el tiempo, porque puedes comer de todo. ¡Sólo tienes que controlar cuándo!

Dieta MIND: Es considerada la mejor dieta para el cerebro. Esta alimentación prioriza el consumo de ciertos grupos de alimentos como los vegetales de hoja verde, los frutos secos, los cereales integrales, el pescado, las legumbres y sobre todo, las frutas como los arándanos o las fresas, considerados como los mejores alimentos para proteger la función cognitiva. Esta dieta, similar a la mediterránea, permite ciertas concesiones puntuales como el consumo de una copita de vino o de carnes rojas.

Dieta DASH: Considerada como una de las más saludables para la salud cardiovascular, la dieta DASH (Dietary Approaches to Stop Hypertension) propone un consumo alto de fruta, vegetales, granos integrales y proteínas magras. Eso sí, restringe el uso de un exceso de sal en las comidas, que deben ser aderezadas con hierbas.

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