Las comorbilidades, otra consecuencia 'invisible' de la psoriasis

Expertos recuerdan en el Foro IMDIs que estos pacientes tienen mayor riesgo de sufrir otras enfermedades inflamatorias y cardiovasculares.

  • Autora: Sandra Pulido.

La psoriasis afecta a más de un millón de personas en España. Se trata de una patología con un gran impacto físico visible, pero que genera otro no menos importante, e invisible, sobre la salud mental y emocional de las personas. 

Asimismo, se ha demostrado que las personas con psoriasis presentan mayor riesgo de desarrollar complicaciones adicionales, como la artritis psoriásica, diabetes y enfermedades cardiovasculares. De hecho, aproximadamente un 10 % de ellas padecen artritis psoriásica, que puede tener consecuencias más graves que la propia psoriasis.

El impacto de la psoriasis

Precisamente, el ‘Foro IMIDs: El impacto silencioso de la Psoriasis y la Artritis Psoriasis’, organizado por GACETA MÉDICA, Marie Claire y Mía, con el apoyo de Janssen, abordó las implicaciones de estas dos enfermedades, su evolución a lo largo de los años y cómo afecta a la vida de los pacientes.

Anna López, dermatóloga del Hospital de la Santa Creu i Sant Pau y una de las intervinientes en este encuentro, recuerda que, en las enfermedades inflamatorias inmunomediadas (IMID), el sistema inmunológico está jugando un papel muy importante. “Esto quiere decir que algunos de sus componentes, ya sean las células que están implicadas, las citoquinas o moléculas que actúan como comunicadores entre estas células del sistema inmunológico, están alterados”, señala.

"Esta alteración tiene que ver con alguna causa de tipo genético que provoca que estos pasen de tener una susceptibilidad a tener una alteración inmunomediada”, añade. Asimismo, los pacientes con psoriasis pueden experimentar comorbilidades que involucran enfermedades cardiovasculares, enfermedad renal crónica, trastornos psiquiátricos o síndrome metabólico. Y, a su vez, padecer otras enfermedades inflamatorias, como la colitis ulcerosa, la enfermedad de Crohn o la uveítis.

Mobilidad asociada

“Este concepto inmunológico que se ha abordado es común en otras enfermedades. Estos ‘mediadores’ que están alterados en la psoriasis y la artritis psoriásica también están presentes en otras enfermedades inmunomediadas, como la enfermedad inflamatoria intestinal. Esto provoca que existan pacientes con las tres enfermedades a la vez, al compartir el mecanismo que las induce”, puntualiza la experta.

Este es el caso de Irene Escribano, paciente de artritis psoriásica. “Empecé con psoriasis en placas, pero, cuando desarrollé artritis psoriásica (hace más de 30 años), no sabía lo que era. Lo difícil fue llegar al diagnóstico, el cual se demoró cuatro años, hasta que, en la consulta de reumatología, me lo pudieron diagnosticar”, explica Escribano.

Diagnóstico tardío

En concreto, hasta un tercio de los cerca de 14 millones de personas que sufren psoriasis en Europa desarrollan artritis psoriásica. “Este retraso diagnóstico es muy frecuente. En el 80 % de los casos, aparece después de la psoriasis en un período de 10 años. Por tanto, es en las consultas de dermatología donde debemos estar atentos a estos síntomas, para derivar al paciente a reumatología”, incide la dermatóloga.

Riesgo cardiovascular

Por otro lado, está demostrado que la carga inflamatoria de la enfermedad contribuye al mayor riesgo cardiovascular de estos pacientes. “Hay estudios que han demostrado que es un factor independiente de riesgo cardiovascular. Por el hecho de tener psoriasis, presentan mayor riesgo de evento cardiovascular”, resalta la dermatóloga, quien también señala la asociación con el síndrome metabólico.

“Por tanto, cuando vemos a un paciente con psoriasis, hay que ver si hay riesgo cardiovascular, si hay diabetes o si tiene hipertensión, porque el hecho de corregir estas enfermedades puede mejorar la respuesta al tratamiento de la psoriasis y de la artritis psoriásica”, puntualiza Anna López.

El impacto emocional

El impacto psicológico y emocional que provocan estas enfermedades se convierte en ocasiones en una ‘carga vital’ para los pacientes. Estar bien informado y conocer lo que les está aconteciendo es una de las principales reivindicaciones de estas personas para hacerse entender.

Desde esta visión directa, Nerea Morán, paciente de psoriasis, enfermera y ponente en el encuentro, detalla cómo ha evolucionado su enfermedad y cómo afronta su día a día. “Esta patología me ha acompañado en todas las etapas de mi vida, porque empecé con cinco años. Mi psoriasis es pustulosa y puede abarcar el 90 % de mi cuerpo, lo que te limita prácticamente en todo”, relata Morán.

“Cuando eres pequeña, no entiendes lo que te pasa, pero, con los años, vas descubriendo qué es la enfermedad, sus causas, cómo aliviar los síntomas y aprendes a vivir con ella. Lo importante es no dejar de hacer lo que te gusta”, explica Nerea, quien, además, insiste en la importancia de “estar bien informado”. “Ayuda mucho poder hablar y no arrastrar el estigma de llevar la enfermedad a escondidas. Cuánto más información, mejor lo puedes explicar”, concluye.

Irene Escribano también comparte esta reflexión. “Para aprender a vivir con la enfermedad, lo primero es conocerla. Por suerte, o por desgracia, somos muchos los pacientes afectados y eso hace que la investigación y los tratamientos estén avanzado. Hay que perder el miedo”, dice.

Y es que estas enfermedades también están asociadas con depresión, consumo de psicofármacos y trastornos de ansiedad. “La información es clave para poder acabar con los mitos alrededor de estas. Hacen falta más foros como este y más informaciones desde los medios de comunicación y las instituciones”, argumenta la dermatóloga Anna López. 

“Empecé con psoriasis en placas, pero, cuando desarrollé artritis psoriásica, no sabía lo que era

La evolución de los tratamientos

Por último, ambas pacientes recuerdan lo engorroso que eran los primeros tratamientos tópicos que utilizaban al principio de la enfermedad, como las lociones, champús o cremas. Tratamientos que están muy lejos de la realidad actual.

“La revolución terapéutica se inició hace 15-20 años con la llegada de los primeros tratamientos biológicos, que son generalmente tratamientos subcutáneos que van dirigidos contra las moléculas alteradas del sistema inmune. Son fármacos muy seguros y eficaces y, en los últimos años, han permitido conocer la enfermedad mucho mejor y tratar mejor al paciente”, enfatiza la dermatóloga.

“Hacen falta más foros como este y más informaciones desde los medios de comunicación y las instituciones

Gaceta Médica

Gaceta Médica

El periódico líder en información sanitaria y de salud en España. Dirigido a médicos, enfermeras y todos los profesionales de la sanidad.

Continúa leyendo