5 lecciones que aprender de las dietas extremas

Anota estos recordatorios importantes a tener en cuenta a la hora de empezar una dieta.

¿Alguna vez has seguido una dieta muy estricta o has hecho locuras con tal de adelgazar un par de kilos? Las dietas extremas siempre son algo a evitar -no sólo por sus peligros sobre la salud- sino por la fatal relación con la comida que acarrean, aunque a veces se nos olvide. Aquí van 5 lecciones -y recordatorios- que deberías tener siempre en cuenta si te vuelves a plantear seguir una dieta estricta. 

1. La comida se convierte en un adversario: Cuando demonizas innecesariamente ciertos alimentos o macronutrientes, por ejemplo, adoptando una dieta muy baja en carbohidratos o una restricción severa de calorías, es muy natural obsesionarse con lo que no puedes comer, en lugar de nutrir tu cuerpo. Esto produce un cambio en la relación con la comida, de manera negativa. Con las dietas estrictas, la comida tiende a convertirse en un enemigo o en algo con lo que discutir, en lugar de ser visto como un alimento para nuestro cuerpo y una parte alegre de la vida.

2. No resulta en una pérdida de peso sostenida: Antes de cambiar la forma en que comes para perder peso, considera la rapidez con la que supuestamente perderás ese peso. Una tasa segura y sostenida de pérdida de peso es de alrededor de 500 gramos a 1 kg por semana, según los expertos. Cada vez que veas una dieta que promete tasas más rápidas de pérdida de peso, considérala peligrosa.

3. Un riesgo para su salud: Los programas altamente restrictivos como la dieta ceto, que reduce significativamente los carbohidratos para que el cuerpo se vea obligado a quemar grasa, han generado muchas críticas por parte de los dietistas. Estas dietas terminan alterando el metabolismo y provocando caídas peligrosas en el azúcar en sangre o en la presión arterial, arritmias cardíacas o pérdida del conocimiento, entre otras cosas.

4. Mal humor: No obtener el sustento necesario puede afectar al estado de ánimo. Seguir dietas restrictivas puede hacer que tengas poca energía, que estés cansada, que te duela el estómago… y por ende, que estés de mal humor con más frecuencia.

5. No puedes pensar con claridad: Entre otros síntomas, las dietas restrictivas y particularmente muy bajas en carbohidratos, como la ceto, pueden causar confusión o neblina mental. La glucosa es la principal fuente de combustible del cerebro, y su falta a largo plazo puede ser perjudicial para las personas que eviten los carbohidratos.

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