Lo que no sabes del dolor de garganta

Las causas de los dolores de garganta son variadas. Aclaramos todo lo que necesitas saber.

En medicina, el dolor de garganta se denomina odinofagia. Es el síntoma principal de un amplio grupo de enfermedades que, de forma genérica, se llaman faringitis.

Existen diferentes formas de faringitis; según el tiempo de evolución, pueden ser de agudas a crónicas; según el agente causante, pueden ser vírias o bacaterianas, específicas o inespecíficas.

El síntoma principal es el dolor de garganta, pero se puede unir tos, congestión nasal, fiebre, malestar general, sensación de cuerpo extraño en garganta, carraspera, sequedad de boca, trastorno de la voz y dolor de cabeza. Distinguimos tres causas importantes del dolor de garganta:

Faringitis

Pueden ser víricas o bacterianas. Suelen ser cuadros banales muy frecuentes en época invernal y otoñal

Amigdalitis 

Se conocen popularmente como “anginas”, que deriva de la palabra griega “angein” que quiere decir estrangular. Son muy frecuentes con la llegada del frío y se distinguen cuatro tipos principales: víricas, bacterianas, la amigdalitis pseudomembranosa y la mononucleosis (más conocida como enfermedad del beso). 

Absceso periamigdalino 

Consiste en la inflamación purulenta de la zona de alrededor de las amígdalas, produce un abombamiento del velo de paladar, poder ser un cuadro muy peligroso si se difunde a los tejidos blandos de alrededor, requiere ingreso hospitalario y, a veces, drenaje quirúrgico. 

Existen diferentes tratamientos en función de la causa. Distinguimos tres tipos de tratamiento:

- Fármacos: analgésicos, antiinflamatorios, antibióticos.
- Inmunoterapia: actualmente muy utilizado para los casos recurrentes. Consiste en administrar un lisado bacteriano amplio en forma de gotas sublinguales para que el paciente genere anticuerpos, defensas frente al mayor grupo posible de bacterias productoras de faringitis.
- Tratamiento quirúrgico: extirpación de las amígdalas, cuyas indicaciones son cada vez más restrictivas.

Este síntoma suele aparecer con el cambio estacional y la llegada del frío. Como medidas preventivas, lo mejor es una adecuada hidratación, evitar el consumo de tabaco, evitar bebidas muy frías, y tomar alimentos ricos en vitamina C. También puede ser de utilidad fármacos que potencian el sistema inmune. 

Por: Dr. Juan Carlos Casado Morente, especialista en Otorrinolaringología en Marbella y Miembro de Top Doctors.

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