Lo que no sabías sobre el café

Hay quien lo recomienda para reforzar la salud, mientras que también se habla de posibles efectos negativos. ¿Qué es verdad y qué no?

Taza de café
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  • Autor: Carmen López

El primer café de la mañana es sagrado. Es una afirmación que un porcentaje muy elevado de la población española habrá pronunciado alguna vez. Puede ser el más popular, seguido del de la sobremesa o el de la pausa matutina en el trabajo. Tres cafés al día en este país no son una cantidad descabellada: es una bebida que forma parte de los códigos sociales, tanto que, incluso, viene incluida en muchos menús.

Según el I Estudio sobre los hábitos de consumo de café en España llevado a cabo por la marca Novell en 2017, “el 87 % de la población de entre 18 y los 64 años consume café y un 70 % lo hace a diario”. En cuanto a los tramos de edad, las personas de entre 45 y 54 años son las que más toman, seguidas por las del grupo de 35 a 44. En el tercer puesto estaría la franja de los 55 a 64 años.

La media es de 2,2 cafés al día y el lugar preferido para tomarlo es en casa (61 %), seguido de bares y restaurantes (26 %).

¿Cuáles son sus efectos principales?

Energía, nerviosismo, sensación placentera. Son respuestas rápidas a dicha pregunta, pero no las únicas. La dietista nutricionista Estefanía Dans nos ofrece una serie de datos e indicaciones para aclarar cualquier duda, empezando por esta: ¿Qué le hace el café al cuerpo? “El efecto más conocido es la acción estimulante que tiene, gracias a la cafeína.

Por ejemplo, sabemos que esta puede tener beneficios en la práctica deportiva, porque disminuye la percepción del esfuerzo”, explica la experta. En el ámbito nutricional, el café también tiene su sitio, pues, además de la cafeína, tiene otros integrantes interesantes. “Cabe destacar la presencia de polifenoles, que son compuestos con capacidad antioxidante.

Asimismo, su consumo parece tener un papel neuroprotector y se relaciona con una reducción del riesgo de patologías como la diabetes de tipo 2”, aunque, antes de que las más cafeteras den saltos de alegría, Dans especifica que “estos beneficios también dependerán del resto de hábitos de las personas. No se compensa una mala alimentación tomado café”.

Las personas con problemas de ansiedad deben moderar su consumo u optar por el descafeinado.

¿Engorda?

Una duda recurrente, porque, alrededor de ese aspecto, existe mucha leyenda: ¿Provoca retención de líquidos, es diurético, quita el hambre...? Estefanía Dans es clara al respecto: “Un café solo no deja de ser una infusión y no aporta calorías, por lo que no tiene un papel directo en la composición corporal de una persona.

Otra cosa son los añadidos de azúcar o leche condensada o los acompañantes clásicos del café, como son las galletas, los bizcochos u otros tipos de bollería. Lo ideal sería tomarlo solo, con hielo, con leche o con una bebida vegetal, evitando añadirle azúcar u otros endulzantes”.

¿Es peligroso?

El límite en el consumo del café se establece en relación con la cafeína.

  • Las personas con ansiedad o problemas de sueño han de vigilar su consumo u optar por la versión descafeinada.
  • Pacientes con ciertas patologías digestivas: el café no sienta bien y lo adecuado es retirarlo, ya que la opción del descafeinado no es efectiva.
  • Personas con enfermedades cardíacas: en cada caso, se debe consultar con un profesional si se puede consumir o debe eliminarse por completo.

“Si necesitas el café para despertarte de manera habitual o para funcionar, probablemente es porque tus hábitos de descanso no sean del todo correctos y, entonces, lo adecuado no sería buscar algo alternativo para tomar, sino mejorar ese descanso.

En todo caso, conviene recordar que ni el café (ni ningún alimento en concreto) es imprescindible. Si te gusta y te sienta bien. no hay problema en tomarlo, pero si notas que te produce malestar digestivo o que para que te guste el sabor le tienes que añadir dos sobres de azúcar, lo mejor es que no lo tomes. Puedes optar por infusiones, cacao puro o, simplemente, agua”.

¿Qué formato es mejor?

  • Grano: sin duda, es la opción más natural y, por lo tanto, más recomendable.
  • Torrefacto: contiene azúcar, así que es menos saludable.
  • Cápsulas: hay un amplio abanico. Algunas llevan azúcar incorporado u otros ingredientes añadidos, por lo que es preferible leer el etiquetado antes de escogerlas. Además, hay que tener en cuenta la cantidad de residuos que se generan cada vez que se prepara un café. Las cápsulas reutilizables que se pueden rellenar con café natural son la solución, si se prefiere este tipo de formato.

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