Los básicos que debería tener en la despensa cualquier familia

Llevar una buena alimentación en casa empieza por tener unos hábitos saludables y una cocina preparada para ponerlos en práctica.

Una buena despensa es la base de cualquier cocina. Es imprescindible elegir muy bien qué tenemos en ella no solo para hacer que nuestros platos estén bien elaborados y compensados, también para cuidar lo que comemos

Sabemos lo importante que es para llevar una alimentación saludable tener unos buenos hábitos instaurados en el día a día y llenar el carro de la compra de alimentos frescos como frutas y verduras de temporada. Pero muchas veces se nos olvida que para que todo eso funcione, hace falta un soporte adecuado que pasa por tener los utensilios que mejor van a ayudarnos a poner en práctica cualquier receta y, sobre todo, los ingredientes que van a hacer que todo tenga sentido. 

Cualquier casa necesita de una despensa organizada en la que no falten los productos con larga durabilidad con los que podrás elaborar tu menú semanal enriquecido con los nutrientes que necesita toda la familia y que, al mismo tiempo, sea capaz de sacaros de un buen apuro esos días en los que vuestra nevera está tiritando. 

Esta es nuestra lista de recomendaciones para tener siempre a mano entre fogones. 

Aceite de oliva

El gran básico. No hay despensa que se precie en la que no haya un buen aceite de oliva virgen extra. Será el mejor hilo conductor para tus platos tanto por sabor como por beneficios que ofrece a tu salud. Si es conocido como "oro líquido", por algo será. 

Sal

Junto con el aceite de oliva, la sal es el otro gran pilar fundamental de una despensa. Escoge una buena sal que no esté refinada y, sobre todo, no abuses de ella porque entonces su efecto será contraproducente en tu salud. 

Especias

Aunque siempre tendrán más intensidad si apuestas porque sean frescas, si quieres que tus platos siempre tengan un plus, ten a mano una buena selección de hierbas aromáticas. Serán clave en aportar sabor a tu cocina. Orégano, albahaca, tomillo, romero, canela, cúrcuma, curry, comino, cilantro... el abanico de posibilidades es infinito y todas ellas tienen mucho que aportar a tus recetas. 

Harina

Puedes tenerla de espelta, de trigo integral, de centeno... la cuestión es que no olvides comprar un kilo de harina porque con ella puedes llevar a cabo múltiples elaboraciones. 

Avena

Este cereal tiene múltiples beneficios nutricionales por lo que no puede faltar en tu día a día. Además, frente a lo que puedas pensar a priori, es tremendamente versátil porque no solo podrás tomarla en el desayuno en forma de porridge, sino también en galletas o bizcochos e incluso en recetas saladas en hamburguesas, guisos o como ingrediente para rebozar. 

Arroz

Preferiblemente, integral, ya que tiene un alto contenido en fibra y por tanto es mejor para el sistema digestivo. Puedes usarlo salteado con unas verduras, agregarlo a una sopa o utilizarlo como acompañamiento de algún plato de proteína animal. 

Pasta

Elegid vuestra variedad favorita y tened al menos un paquete en la despensa porque es el recurso del que seguro tiraréis un día en el que no tenéis muchas ganas de entrar en la cocina. Nuestro consejo es que tengas en el congelador siempre unas verduras cortadas o una salsa de tomate casera para que solo tengas que descongelar, pasar un poco por el cazo y degustar. 

Vinagre

El vinagre tiene tantos adeptos como detractores pero no por ello deja de ser indispensable en cualquier despensa porque es capaz de equilibrar los platos de una manera muy necesaria.

Salsas y vinos

Un último apartado dedicado al mundo de las salsas. No nos referimos a salsas ya preparadas, excepto, por ejemplo, la de soja, pero sí a que dediques parte del espacio disponible a tener vino que puedas utilizar para cocinar junto con otros ingredientes útiles para condimentar como caldos, mostaza o pasta de tomate, por ejemplo. 

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Rubén García

Rubén García

Durante años me dediqué a la comunicación deportiva, pero me di cuenta a tiempo de que en mi otra gran pasión, la gastronomía, no era tan alto el riesgo de sufrir esguinces de tobillo. Ser "entrenador personal" del paladar es mucho más placentero. Yo me lo guiso, yo me lo como, y de paso lo comparto, porque las comidas inolvidables son las que se disfrutan en buena compañía.

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