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Los beneficios de la rutina para la salud

Es verdad que la rutina tiene muy mala prensa, sin embargo, nos ayuda a tener una mayor seguridad, nos genera mucha comodidad y nos ayuda a organizarnos. Entonces… ¿Qué tiene de malo?

Sucede que tras un periodo vacacional nos cuesta entrar de nuevo en la rutina. Hemos estado de vacaciones sin seguir ningún tipo de horario, ha sido estupendo y muy relajante. Pero ahora toca volver a la vida cotidiana, a la temida rutina.


Es importante que para empezar no etiquetes la rutina como algo negativo. Son lo que son, ni bueno ni malo. Piensa en la rutina como en el sinónimo de la constancia, esa que hace que pasito a pasito nos acerquemos a nuestras metas. Además, es seguro que tampoco seriamos felices viviendo eternamente de vacaciones, tumbados al sol, bajo una palmera.


Para evitar que la vuelta a la normalidad se nos haga dura es necesario contemplar una serie de pautas. Mira por donde, ¡rutinas!


No hagas cambios bruscos

 

No puedes pasar de estar hoy en la playa y mañana frente al ordenador. No apures hasta el último segundo. Tómate el tiempo para regresar con calma, organizar tus cosas y preparar poco a poco “la vuelta al cole”.

Ve incorporando tus rutinas paulatinamente

 

Empieza por ir al gimnasio o por volver a cuidar tu alimentación. Ir poco a poco acomodándote a la rutina es importante, tanto para tu salud física, como tu salud emocional.

 

Establece un calendario de actividades

 

El invierno es muy largo, pero ¡no te vuelvas loca! No es necesario que te apuntes a yoga, pilates, tricot, inglés, cocina y fotografía. Sé realista y planifica sólo aquellas cosas que vas a hacer de verdad.

 

Hazte un plan

 

Ponte una meta, sólo una y que sea realizable, claro. Haz el plan para conseguir esa meta que tanto deseas.

 

No pierdas el buen humor

 

Mira las cosas desde un punto de vista positivo, siempre lo hay. Y con mucho humor.

 

¡Medita!


Practica la meditación a diario. Tomate cinco minutos para estar contigo. Respira y siéntete agradecida por todas las cosas buenas que tienes.

 

El verano no dura siempre

 

Piensa que no es necesario que llegue el verano: la vida sucede cada día. Céntrate en el momento.

 


Por Arantza Pérez Mijares, psicóloga especializada en trastornos sexuales y de pareja. miembro de Doctoralia

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