Los cinco mandamientos del buen recolector de setas

Disfrutar de un día en plena naturaleza y llevarse a casa un regalo tan sabroso como un buen cargamento de setas es uno de los grandes placeres que nos regala el otoño.

  • Autora: Inma Coca

Para que nada empañe este maravilloso plan, Isabel Pérez, responsable de las rutas que cada temporada organiza la empresa Navalmedio en la Sierra de Madrid, nos ofrece unos valiosos consejos. ¡Apunta!

La cesta de mimbre y una navajita que corte bien son herramientas imprescindibles a la hora de ir al bosque a recolectar setas.

  • Siempre cesta de mimbre. Así, las setas recogidas podrán seguir esparciendo sus esporas y nos aseguramos la cosecha de la próxima temporada. Sin esfuerzo alguno, iremos sembrando a nuestro camino.
  • Con navaja o cuchillo. Prohibido arrancar por la fuerza, ya que es esencial no dañar el micelio, la parte oculta de la seta
  • Nada de rastrillos. Conservar el ecosistema en el que viven los hongos es esencial para asegurarnos su reproducción y poder seguir, así, disfrutando de la micología.
  • Recolecta solo lo necesario. Esto no es un campeonato ni hay premio a la cesta más llena. Con llevarte a casa las que vas a consumir es suficiente. Recuerda que la conservación de los hongos es limitada y es una pena tirar alimentos que otros podrían haber aprovechado. De la misma forma, intenta no romper o dañar las que no te interesen.
  • Cuidado con las venenosas. Se recomienda pasear con una guía, pero, en muchas ocasiones, es demasiado sencillo confundirse. Las primeras veces es aconsejable ir acompañado de un experto. Este no solo te evitará un envenenamiento, también te ayudará a saber dónde buscar y cómo manejarte. En el caso de ir sola, recolecta solo las que reconozcas con facilidad.

Y una vez en la cocina...

Isabel Pérez nos recuerda que la parte más importante, una vez que las setas recolectadas en el monte llegan a nuestra cocina, es la limpieza. Para ello no las metas bajo el grifo, como haríamos con el resto de productos del campo como frutas y verduras. A las setas, el agua no les sienta nada bien, ya que pierden parte de su aroma.

La experta en micología nos recomienda utilizar un cepillo de cerdas de coco. Esto sería lo ideal, por lo que es un utensilio de cocina imprescindible para cualquier amante de las setas. En caso de no tenerlo, ayúdate de un paño húmedo para asegurarte de que has retirado toda la tierra.

Si las cocinas enteras, el truco de Isabel es ponerlas con el sombrero hacia abajo y no condimentar hasta el final. Si, por el contrario, las troceas o laminas, pon el fuego muy fuerte, para sellarlas y que no suelten demasiada agua. Ahora solo te falta buscar la receta que más te guste y ¡disfrutar de la recolección!

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