Los efectos de no dormir

No dormir las horas necesarias que tu cuerpo necesita para recuperarse después de un largo día provoca un efecto muy perjudicial: envejecemos a nivel neuronal, por decirlo de alguna forma, y esos ‘años’ acaban repercutiendo sobre todo el organismo. Estas son algunas de las cosas que suceden cuando al cerebro le negamos horas de sueño:

Perdemos memoria

 

El hipocampo, una zona del cerebro situada en el lóbulo temporal que se encarga de procesar la nueva información, necesita el sueño para facilitar que ésta se grabe en la memoria. Cuando no se le da, se perjudica el almacenamiento de recuerdos a largo plazo.

El cerebro ‘encoge’

 

El cerebro pierde volumen conforme envejecemos, pero además la privación del sueño se asocia con un descenso del volumen de áreas como los lóbulos frontal, parietal y temporal, según un estudio de la Universidad de Oxford (Reino Unido); problemas para dormirse, despertarse durante la noche o demasiado temprano se asociaron con un incremento equivalente a 3-5 años en la tasa de encogimiento del volumen de un cerebro.

Memoria errónea

 

Un cerebro privado de sueño falla al procesar la información que ha recibido durante el día. Estos fallos se deben a lo que sucede en el hipocampo, pero también a la alteración del funcionamiento del lóbulo parietal y del córtex prefrontal. ¿Cómo nos afecta esto? Mezclando las cosas, como cuando ‘creamos’ falsas memorias, por incorporar información errónea.

Atracones

 

El sueño disminuye el trabajo del lóbulo frontal, que se encarga del control de la toma de decisiones, algo que se relaciona con el aumento de la actividad de la amígdala. ¿Qué ocurre? Cuando ambos procesos ocurren a la vez, ‘sucumbimos a las tentaciones’: el cerebro nos pide azúcar para cubrir con ella el descanso que deberían proporcionarle las horas de sueño.

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