Los ojos, ¿el espejo del alma?

¿Sabías que existe un sistema de diagnóstico no agresivo que, simplemente mirándonos a los ojos, permite diagnosticar y prevenir enfermedades?

Existe un sistema de diagnóstico no agresivo, basado en puntos reflejos como la acupuntura, que simplemente mirándonos a los ojos, permite diagnosticar y prevenir enfermedades. Es la iridología.

 

A pesar de su diminuto tamaño en comparación con otros órganos, los ojos son la parte más expresiva de nuestro cuerpo. Hablan y a veces más de la cuenta. Y es que a través de ellos comunicamos al mundo exterior nuestro auténtico estado emocional. Pero, además, la mirada de un experto iridólogo puede sacar a la luz, también, problemas físicos concretos. La iridología es la ciencia que revela ciertos trastornos o enfermedades del organismo a través de anomalías (decoloraciones, manchas, cavidades, relieves...) en la parte coloreada del ojo llamada iris. Es, ante todo, un método de diagnóstico, pues las marcas del iris no son consecuencia de una enfermedad sino que la preceden, es decir, están presentes desde el nacimiento a la muerte. Podríamos decir que estas marcas del iris son como huellas genéticas de los puntos débiles del organismo, de nuestra predisposición a ciertas enfermedades.

La iridología, la historia de nuestra vida en el iris

Este sistema de diagnóstico no agresivo, basado en puntos reflejos (igual que la acupuntura o la reflexología podal) ya era conocido por los antiguos egipcios y griegos, pero hasta 1881 no fue oficialmente redescubierta por el joven doctor Ignacio von Peczely, de Hungría. Desde esa fecha y hasta el presente, ha sido mejorada y desarrollada por numerosos investigadores. La iridología es ante todo un método de diagnóstico, consiste a leer en el iris (la parte de la membrana vascular del globo ocular que da al ojo su color) los signos de ciertos trastornos o enfermedades del organismo.


El iris es la pantalla donde se graba todo lo que ocurre en el cuerpo excepto operaciones quirúrgicas realizadas bajo anestesia. Refleja las diferentes etapas de una enfermedad orgánica (aguda, crónica y degenerativa), depósitos de drogas, enfermedades hereditarias, hábitos poco saludables, mala nutrición, las hipo o hiperfunciones glandulares, el estado del sistema gastrointestinal, el sistema nervioso, inflamaciones y congestiones, catarros y acidez... Por eso, la iridología nos permite conocer de antemano una patología o problema para prevenirlo. Dondequiera que haya una irritación, los nervios estimularán un envío rápido de sangre que ocasionará una hinchazón y luego congestión, transmitiéndola entonces por estímulos reflejos al correspondiente sector del iris.

 

Los círculos del iris

Para ‘leer’ el iris, el iridólogo divide éste en una serie de círculos y localizaciones orgánicas que denomina ‘somatotopia’ o localización de las representaciones de determinadas partes del organismo Viene a ser como un mapa del cuerpo. Así, imaginariamente, el iris está dividido en 12 sectores radiales (como la esfera de un reloj) y en 6 anillos concéntricos. El lugar que ocupa cada órgano varía según las diferentes escuelas.


-El círculo 1. Es un borde irregular que rodea la pupila y que va desapareciendo con los años. En él se reflejan las enfermedades del metabolismo, como ciertos tipos de diabetes.


-Los círculos 2 y 3. Ocupan la cuarta parte de la circunferencia del iris y se relacionan con los órganos abdominales y gastrointestinales.


-El círculo 4. No es muy grande y en él se localizan los problemas neuroglandulares, endocrinológicos, de circulación general y de los sistemas defensivo y linfático.


-El círculo 5. Es el que ocupa la mayor área del iris. En él se encuentran reflejados los grandes órganos, desde el cerebro al esqueleto pasando por el hígado, los pulmones y el corazón, así como los órganos de los sentidos.


-El círculo 6. Por fin, y cerrando la serie de círculos, se encuentra esta fina línea generalmente más coloreada, en la que se refleja el contorno del cuerpo, es decir, la piel, los orificios naturales, la circulación superficial y la de retorno.

El aspecto del ojo y los síntomas

-Esclerótica: es lo que llamamos ‘blanco de los ojos’, la membrana gelatinosa que forma la capa más externa del ojo. Si su color es amarillo anuncia enfermedades como la hepatitis, la anemia o la ictericia.

-Pupila: es llamada la ‘niña del ojo’ y refleja el estado emocional. Si está dilatada denota una alteración emocional causada por sentimientos de alegría, miedo, sorpresa... Si está contraída refleja un estado mental reflexivo y tranquilo causado por sentimientos como la duda, la pena o el disgusto.

-Córnea: es el tejido transparente que cubre el iris y la pupila. Cuando presenta una mancha blanca o punto de pus puede indicar la presencia de un herpes.

-Retina: es la membrana que está en la parte posterior del ojo. Cuando está hinchada es síntoma de que la persona padece diabetes.

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