Los efectos del sobrepeso y la obesidad para tu salud

La obesidad es el origen de alteraciones y enfermedades crónicas. Te hablamos de los riesgos de la obesidad.

Uno de cada dos adultos españoles tiene sobrepeso. Se trata de una patología que avanza imparable en las sociedades desarrolladas.

Patologías asociadas

Enfermedades cardiovasculares. La obesidad acelera el proceso de arteriosclerosis (acumulación de placas de grasa dentro de las paredes arteriales). El incremento en el tejido adiposo trae como consecuencia un aumento en la superficie corporal; ello requiere también más vasos sanguíneos y capilares, por lo que aumenta la carga de trabajo sobre el corazón, y éste debe hacer un mayor esfuerzo para bombear gran cantidad de sangre a todas esas áreas. Todo esto aumenta la incidencia de muertes por ataques cardíacos.

Hipertensión arterial. Esta patología es dos veces más frecuente entre las personas obesas.

Diabetes. El exceso de peso es uno de los principales responsables de la aparición de esta enfermedad, que se caracteriza por que el nivel de azúcar de la sangre se dispara debido a la falta de insulina.

Cáncer. Diferentes estudios de carácter observacional han relacionado la obesidad con el riesgo de padecer cáncer, aunque los datos de este tipo de estudios son difíciles de interpretar y es complicado establecer definitivamente que la obesidad causa cáncer, sí que hay pruebas consistentes de que cantidades mayores de grasa corporal están asociadas con mayores riesgos de varios tipos de cáncer, según se estalece desde el National Institue of Health (NIH) de Estados Unidos. Incrementa el riesgo de padecer tumores de mama, endometrio y colon.

Problemas respiratorios. Una persona con obesidad necesita hacer más esfuerzos para respirar porque le resulta más difícil mover la caja torácica y el abdomen. Además, sus músculos respiratorios están más debilitados, lo que disminuye la capacidad pulmonar. Es un relevante factor de riesgo de asma en la edad adulta.

Osteoartritis y afecciones de espalda. Al tener que soportar un peso excesivo, las articulaciones se desgastan más fácilmente y la columna vertebral puede resultar dañada. Por eso, las  lesiones en la parte inferior de la espalda son más frecuentes en obesos, al igual que la incidencia de roturas en los discos intervertebrales.

Apnea del sueño. Es un problema grave en individuos con sobrepeso, y se asocia con un alto riesgo de arritmias cardiacas, accidentes vasculares, insuficiencia cardiaca y accidentes automovilísticos debidos a la somnolencia. Algunas personas no son conscientes del problema, ya que sólo padecen síntomas vagos como dolor de cabeza matutino, fatiga e irritabilidad.

Pies planos. Los pies de las personas con obesidad deben soportar un enorme peso, de ahí su mayor propensión a tener pies planos.

Venas varicosas. Debido al peso, las venas se distienden y tuercen, deformando sus válvulas.

Hernias. La acumulación de grasa que se produce en la cavidad y la pared abdominal trae aparejado un aumento de la presión del abdomen y la debilitación de sus paredes musculares, facilitando la aparición de hernias.

Mayor riesgo quirúrgico. La mortalidad tras una intervención es mayor en los pacientes que padecen obesidad, debido a problemas en la administración de anestésicos, al aumento en la infección de heridas y a la tromboflebitis.

Trastornos psicológicos. Las personas que sufren obesidad suelen padecer complejo de inferioridad, se avergüenzan de su problema y se aíslan porque no se consideran capaces de participar en las actividades sociales.

Las armas más eficaces

Dieta: conviene ajustar la ingesta total diaria de acuerdo con el gasto calórico para que el resultado sea un déficit calórico y así poder perder peso. La ingesta calórica se debería distribuir de la siguiente forma: el 55 % deben ser hidratos de carbono complejos (frutas, verduras, legumbres, cereales integrales...), el 15 % deben ser proteínas proprcedentes de carnes magras y pescados y el 30 % deben ser grasas saludables (aceite de oliva, aguacate...).

Ejercicio físico: debe ser frecuente, programado y ajustado a las condiciones físicas de cada individuo. Hay que intentar cumplir, al menos, la recomendación de la OMS de 150 minutos a la semana. Y si se puede alternar entre ejercicios de fuerza y aeróbicos, mucho mejor.

Fármacos: pueden compelemntar la dieta y el ejercicio. Y deben estar siempre pautados por un profesional de la salud.

Cirugía: es una opción para la obesidad severa y resistente. Los pacientes deben contar con un IMC mayor de 40, o de 35 si presenta morbilidades, no tener antecedentes psiquiátricos o de dependencia, tener entre 18 y 60 años y una obesidad de más de 5 años de antigüedad. Actualmente, se emplean técnicas restrictivas, derivativas o parcialmente malabsortivas, y también técnicas mixtas.

Continúa leyendo