¡Menos Sal en el Plato!

Los españoles nos preocupamos por nuestra salud e intentamos llevar una dieta equilibrada, pero no siempre lo conseguimos. Esta es la conclusión de  un reciente estudio elaborado por  El Pozo Alimentación, que ha creado el Índice del Bienestar y ha preguntado a 1.000 personas, de entre los 25 y 65 años, de toda España por sus hábitos de salud y alimentación. Así, el 95 % de los encuestados reconoce que tiene que disminuir su consumo de grasas, una necesidad de la que ya somos conscientes y en la que influye la estética; sin embargo sólo dos de cada tres admite que debe bajar también el de la sal. Y es que los efectos perjudicales de ésta pasan  desapercibidos para la gran mayoría de las personas.
El doctor Llisterri, experto en hipertensión arterial, y director de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN), ha contestado nuestras preguntas:
¿Qué dosis de sal diaria es la correcta para una persona sin problemas de salud?
Según la OMS la dosis adecuada es de máximo 5 /6 g diarios de sal común. Esto representa 2 g de sodio aproximadamente. Sin embargo, en España estamos ahora mismo en una tasa de 10-12 g diarios, prácticamente el doble.
¿Qué problemas pueden derivarse del exceso de sal??
Fundamentalmente el consumo excesivo de sal se ha relacionado desde hace ya muchos años con el aumento de la prevalencia de hipertensión arterial y enfermedades cardiovasculares (insuficiencia cardiaca, cardiopatía isquémica) y también con la enfermedad renal crónica.
Por tanto, una de las medidas más importantes de salud pública pasa por la reducción del consumo de sal, especialmente en la población infantojuvenil de cara a la prevención de la hipertensión arterial en el adulto.
¿Con qué otros condimentos podemos sustituirla?
Los médicos recomendamos a los pacientes hipertensos que utilicen sal dietética, sal de potasio que se puede obtener en la farmacia. Para  la población en general lo más recomendable es el uso de especies y hierbas aromáticas. El objetivo es reducir el consumo sal en las comidas para ello no debemos añadir sal  en los alimentos después del cocinado, no hay que cocinar con sal, no hay que tomar alimentos muy salados como patatas fritas. Podemos sustituir la sal con las sales dietéticas y también con las hierbas aromáticas que pueden endulzar y dar sabor a la comida, tipo el orégano, el romero, la nuez moscada, el apio, la cebolla, el ajo. Nosotros solemos recomendar su utilización porque saborizan los alimentos.
¿Quiénes deben tener cuidado con su exceso?
Toda la población en general. El consumo de sal en España es el doble de lo que recomienda la OMS. En especial deben consumir menos sal los niños, los adolescentes y pacientes con  una hipertensión arterial, una cardiopatía, una enfermedad renal crónica… cuyo consumo en esos casos no deben exceder de los 2/3 g diarios de sal. Una estrategia poblacional buena para la prevención de la hipertensión desde la infancia  es la reducción del consumo de sal en los alimentos que consumen los niños. Por ejemplo,  en España ya se trabaja en este tipo de estrategias desde  el año 2009-2010 reduciendo de forma progresiva la aportación de sal en el pan  de cara a que la población consuma menos sal.

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