Mi familia es un caos

Hay familias en las que la estructura y la convivencia es más compleja. Hablamos de algunas de ellas.

Hay varios modelos de familia en los que las cosas son un poco más complicadas. El psicólogo Bernardo Stamateas nos dice cuáles son las más habituales y cómo ser más felices con la nuestra.

1. Las numerosas. Es muy común que en éstas los hijos mayores cuiden de los más pequeños y que esos hijos mayores entren en crisis porque no se sienten integrados dentro del grupo de hermanos. Ellos no pueden verse como uno más, porque muchas veces tienen que cumplir con la función del padre o la madre, pero a la vez los padres tampoco les dan toda la autoridad, por lo que los más pequeños no siempre les hacen caso. Es decir, están siempre en medio, en tierra de nadie.

2. Las acordeón. Cuando uno de los padres permanece fuera por mucho tiempo (por viajes, trabajo, negocios) y toda la responsabilidad recae en el otro. El problema es que muchas veces los hijos hacen alianzas con el que se queda en casa y no pueden incorporar al otro cuando regresa. 

3. Las que tienen 'un fantasma'. Es cuando hubo una desaparición, un abandono o una muerte extraña en esa familia; la crisis surge cuando se plantea quién ocupa el lugar de esa persona, los roles y la actividad que hacía quien ya no está; se tiene que armar una nueva estructura familiar y eso resulta muy difícil. 

4. Las descontroladas. Cuando un niño tiene bajo su yugo a toda la familia. Al principio, con sus rabietas logró que se hiciera lo que él quería; después, si los padres tienen problemas y se descalifican mutuamente no pueden poner límites al niño, que con el tiempo será el que acabe ejerciendo realmente la autoridad. 

5. Las familias con integrantes psicóticos. Si los hijos tienen fuertes problemas mentales y/o están internados en institutos psiquiátricos, es muy difícil comunicarse, que haya un buen entendimiento entre sus miembros. 

6. Las que tienen hijos delincuentes. Dicen a la sociedad que los padres fallaron en la educación, en la puesta de límites, en enseñar valores y principios.

Cuando en una familia surge un problema, la solución, curiosamente, no empieza cambiando algo de ella, sino intentando cambiarnos nosotros mismos, ser nuestra mejor versión. Parece increíble, pero solo desde ahí podremos resolver el conflicto, encontrar soluciones.

Para sobrevivir en éstas y en cualquier otra familia con algún problema, mira dentro de ti. Tenemos que superarnos, desarrollar todo el potencial que tenemos dentro y no apalancarnos en el lamento y en la queja. Ser mejores personas, mejores hijos, mejores padres, invertir tiempo en nosotros mismos para seguir siendo nosotros, pero más maduros, más sabios. Tampoco intentes cambiar a nadie. En lugar de eso elige cambiar tú, mirar las cosas de diferente forma, ponerte en el lugar de de los miembros de tu familia para saber qué sienten y por qué actúan como actúan. Poco a poco se producirá una evolución en ti que provocará otras evoluciones entre los tuyos.

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