Mindfulness en el plato

“Come lo que quieras pero sólo si tienes hambre” es el lema de esta nueva forma de relacionarse con la comida. Te la presentamos. 

“Come lo que quieras pero sólo si tienes hambre” es el lema de esta nueva forma de relacionarse con la comida. Te la presentamos. 

 

Alimentación consciente

“Se denomina mindful eating o alimentación consciente, y se basa en el concepto budista de la atención plena, desarrollado por la Escuela de Mindfulness de John Kabat-Zinn, en la Universidad de Massachussets”, dice Cuca Azinovic, experta en Mindful eating. Comer con todos los sentidos...

 

¿En qué consiste?

Si mediante la atención plena nos focalizamos en el presente, sin dejarnos arrastrar por los pensamientos, con lo que se amplía la experiencia de la que es capaz de dotarnos un momento concreto, el mindful eating consigue en que al comer “usemos todos nuestros sentidos para degustar por completo lo que tomamos”, apunta.

 

Para conectar con el cuerpo

Y no sólo consigue que, al estar concentrados en lo que hacemos, disfrutemos más de la comida. Porque ayuda a ‘escuchar’ y comprender qué clase de relación tenemos con lo que nos llevamos a la boca: “Al ser más conscientes, podemos notar los pensamientos, actitudes y estados de ánimo que nos inducen a buscar comida cuando en realidad no tenemos hambre. Porque tal vez nunca es suficiente... Nos ayuda a explorar si hay algo que falte en nuestras vidas. De qué tenemos hambre realmente”, explica Azinovic.

Cómo se practica

“Es muy sencillo, y puede realizarse tanto en solitario como en compañía. Se trata de identificar, antes de comer, ‘quién tiene hambre’. Quizá es nuestra mente con su exigencias, sus ‘debo’ o ‘no puedo’; nuestro corazón, que está sintiendo una enorme soledad; o nuestro cuerpo, que anda falto de azúcar y se siente débil”. Sólo consiste en percatarse de si es un hambre real o está promovida por otras necesidades.


Sigue estas pautas:


Sin distracciones: apaga la tele o el ordenador.


Concéntrate en la comida: ‘Hazlo bonito’. Cuida la preparación y exposición de los alimentos: ‘alimenta’ más comer de un plato bonito y alegre.


Siéntate a la mesa: tómate tiempo. Mínimo, media hora: lo que tardan en llegar las señales de saciedad al cerebro.


Come de todo: mastica despacio, suelta los cubiertos entre toma y toma, centrando tu atención en ese bocado; te saciará más y no necesitarás ‘pasarte’.  

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