Miso, qué es y para qué puedes utilizarlo

Si eres aficionada a las recetas internacionales y quieres dar un toque original a tus platos, no dudes en añadir miso, una pasta de soja fermentada empelada para hacer algo más que sopas. Te contamos qué tipos hay y cómo puedes usarlo.

Si eres aficionada a las recetas internacionales (y más en concreto a las asiáticas), seguramente te suene el miso, aunque sea únicamente porque lo has visto en la carta de algún restaurante. Se trata de una pasta elaborada con semillas de soja fermentadas con sal marina. El proceso de fermentación se activa con el hongo koji, que interviene en la elaboración de muchos alimentos típicos de la cocina japonesa. Presenta una apariencia de pasta, pudiendo tener diferentes tonalidades según su tipo.

De esta manera, distinguimos entre el mugi miso (si es de cebada), o aka miso (cuando es de arroz). También podemos encontrar el shiro miso (miso blanco) o mugi miso (si es de cebada). La diferencia radica, además de en los colores que presentan, en el elemento con el que se fermenta cada uno. El miso posee propiedades depurativas y es rico en minerales y proteínas. Y como nos encontramos ante un producto fermentado, interviene de forma positiva en el proceso de digestión.

Con este ingrediente se elaboran numerosos platos, aunque posiblemente la más conocida es la sopa. Claro que para su preparación debes tener algunos aspectos importantes en cuenta:

  • No hiervas el miso: Como te comentaba el miso de kensho y los misos más sanos, están sin pasteurizar, eso los convierte un alimento muy rico en probióticos naturales. Por ello cuando los cocines, no los hiervas, porque matarías sus propiedades probióticas, a parte de evaporar parte de sus aromas.  Por este motivo el miso siempre se utilizada al final de la cocción y con el caldo aún caliente pero el fuego apagado. Mas sobre este tema en el artículo sobre el uso de los 5 condimentos japoneses más utilizados.
  • Emplea un colador para diluir el miso: no es una salsa, es una pasta de arroz y soja fermentada, por lo que para su uso se tiene que diluir. Si por ejemplo vas a hacer sopa, diluye el miso en el colador. Si no lo utilizas, posiblemente quede algún grumo de miso sin diluir.

¿Para qué utilizar el miso?

De acuerdo que el plato archiconocido es la sopa, pero puedes incorporar este ingrediente a numerosas recetas que no necesariamente deben ser de cuchara. Te contamos con cuáles triunfarás seguro:

  • Marinar pollo o pescado: mezclar ¼ taza de miso blanco, ¼ taza de mirin (vino de arroz dulce, aunque puedes usar sake, jerez, vino blanco o vinagre de arroz, y agregarle 2 cucharadas de miel o azúcar a la marinada), y ½ cucharadita de jengibre molido. Deja que se marine durante al menos media hora (aunque es preferible que sea más) y después cocina a la parrilla o a la plancha. ¡Delicioso!
  • Dale sabor a tus salsas, cremas, sopas o guisos de siempre: agregar una cucharadita de miso (mejor blanco o rojo) a platos como estos hará que su sabor sea mucho más intenso y dará a tus creaciones un toque tan inesperado como original.
  • ¿Verduras aburridas? De eso nada: mezclar la misma cantidad de miso y aceite de oliva en un recipiente pequeño. Cocinar al vapor los vegetales firmes (que pueden ser zanahorias, coliflor o brócoli) hasta que estén más blanditos pero aún crujientes. Después añade la mezcla de miso a las verduras y saltéalos durante un par de minutos hasta que estén glaseados. ¡Anota este tándem ganador!
leonor nieto garcia

Leonor Nieto García

¿El mejor plan? Salir de cañitas y pinchos. Periodista y Community Manager amante del buen comer, de compartir plato y experiencias y brindar con alegría por las cosas buenas.

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