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Mitos sobre las alergias e intolerancias alimentarias

Repasamos algunos de los errores más extendidos como verdades universales al respecto de las alergias e intolerancias a alimentos.

Pexels
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Si bien es cierto que alrededor del 20% de la población presenta alguna reacción alimentaria, también lo es que un tercio de la misma se autodiagnostica o lo hace con uno de sus hijos una intolerancia o alergia alimentaria de forma equivocada.

Es lo que tiene que se hable y se escriba mucho sobre ello y que se le preste atención especial, que siempre hay quien que cree saber más de lo que en realidad conoce y ni siquiera se pone en manos de un especialista, que es quien sí tiene el conocimiento y las herramientas para detectar y diagnosticar este problema de salud. 

Nuestra recomendación es que siempre que tengáis la duda de si algo puede haberos sentado mal debido a una reacción alérgica o intolerancia a vosotros o a alguno de vuestros hijos acudáis al médico. Al mismo tiempo, nuestro granito para evitar la desinformación que a veces se genera en torno a este tipo de cuestiones mediáticas es desterrar algunos de los falsos mitos que siguen corriendo boca a boca acerca de las alergias y las intolerancias alimentarias. 

Alergia e intolerancia alimentaria son la misma cuestión

No solo son porque la primera puede ocasionar, además de malestar general en el sistema digestivo con las consecuencias que ello puede conllevar -náuseas, dolor de tripa, gases, diarrea, etcétera-, una reacción que puede llegar a ser muy grave en el organismo dependiendo de la alergia y la cantidad ingerida del ingrediente que la provoque. Jorge Martínez, médico de la sección de Gastroenterología y Nutrición en el Hospital Infantil Universitario Niño Jesús, señala para Nutriben que “la clave para comprender la diferencia entre ambas está en que las alergias tienen un mecanismo de producción inmunológica (nuestro organismo produce anticuerpos inmunoglobulina E [IgE]), mientras que las intolerancias tienen un mecanismo no inmunológico”.

Síntomas tras comer igual a alergia

Ha llegado un punto el interés por las alergias alimentarias que el autodiagnóstico está a la orden del día y eso implica que lleguen errores de bulto como el hecho de creer que por habernos sentado mal una comida ya tenga que indicar que una alergia o intolerancia es la causa. Hay ocasiones en las que una comida nos sienta mal porque hay un virus atacando nuestro sistema digestivo, a veces hay algún ingrediente en mal estado o hemos comida demasiada cantidad y muy rápido, por lo que nuestro organismo lo rechaza. En definitiva, no debemos dar por hecho que tener síntomas después de comer se deba a padecer una alergia o intolerancia alimentaria a algún alimento en concreto; es una posibilidad y por ello es el especialista el que debe analizar a través de su conocimiento y de las pruebas pertinentes si lo es o no.

Son cosa de niños

Una parte importante de la sociedad asocia las intolerancias y alergias alimentarias a la niñez, quizá por lo mucho que se insiste en ello por parte de pediatras y autoridades en lo que respecta a este grupo de población. Sin embargo, nadie está exento de padecer alguna en cualquier momento de su vida porque pueden desarrollarse también en la edad adulta. 

Dieta sin gluten igual a alergia

Hay más de un trastorno relacionado con la intolerancia al gluten, no todo son celiaquías propiamente dicha; esto es, la intolerancia permanente al gluten- Puede darse en una persona la sensibilidad al gluten, que no es lo mismo porque es transitoria y puede desaparecer. También es posible encontrar personas que son alérgicas al trigo, uno de los ingredientes que puede provocar alergias.

Es recomendable tomar leche sin lactosa

Seguro que hay alguien cercano que te ha dicho que le va mucho mejor desde que toma leche sin lactosa. El boom de este producto tiene mucho que ver con el boca a boca pero se  trata de un globo que conviene desinflar hasta que vuelva al tamaño adecuado, al que le corresponde. Lo primero es que si no tienes diagnosticada una intolerancia a la lactosa no tiene por qué beneficiarte en nada este tipo de leche y lo segundo es que hay otra patología que obliga a tomarla así que no es la intolerancia a la lactosa, sino la alergia a las proteínas de la leche. Son dos cosas distintas.

Cuece bien todos los ingredientes y eliminarás los alérgenos

No estamos hablando del anisakis en el pescado y cómo desaparece al cocinarlo o de matar bacterias al entrar en contacto con el calor. Los alérgenos presentes en los alimentos no se pueden eliminar por medio de ninguna técnica de cocción, así que si alguien os lo comenta decidle que probablemente se estará confundiendo con las bacterias. 

Si pone “sin gluten” ya puedo comerlo

El etiquetado ha mejorado notablemente en los últimos años dentro de la industria alimentaria con las exigencias marcadas al respecto por las autoridades competentes en materia de seguridad alimentaria. Uno de los mejores ejemplos es que ahora es muy sencillo encontrar productos sin gluten para las personas que no pueden tomarlo por razones sanitarias. Sin embargo, en ocasiones el desconocimiento nos lleva a creer que por el hecho de que no lleve gluten ya se puede comer en cualquier caso. Y esto lo único que indica es que su consumo es apto para las personas con alergia o sensibilidad a esta proteína presente en muchos cereales, no solo el trigo. Por lo tanto, lee atentamente la lista de ingredientes para comprobar si es compatible un producto con tus alergias e intolerancias. Parece de perogrullo decirlo, pero seguimos cometiendo el error a menudo de no leer el etiquetado.

Rubén García

Rubén García

Durante años me dediqué a la comunicación deportiva, pero me di cuenta a tiempo de que en mi otra gran pasión, la gastronomía, no era tan alto el riesgo de sufrir esguinces de tobillo. Ser "entrenador personal" del paladar es mucho más placentero. Yo me lo guiso, yo me lo como, y de paso lo comparto, porque las comidas inolvidables son las que se disfrutan en buena compañía.

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