Mitos y realidades sobre la margarina

Este producto elaborado a base de aceites vegetales ha sido considerado durante mucho tiempo como una alternativa saludable a la mantequilla. Te contamos qué hay de verdad en ello.

La margarina comenzó a comercializarse en 1989 como una alternativa saludable a la mantequilla. Por aquel entonces, se pensaba que las grasas animales eran las culpables de la mayoría de enfermedades cardiovasculares, así que se desaconsejaba su consumo. En este contexto surge la margarina, creada por el científico francés Hippolyte Mége-Mouriés a partir de aceites vegetales. Su acogida en el mercado fue increíble, pero, ¿es realmente más saludable?

Durante décadas, la margarina gozó de una popularidad increíble al no contener tantas grasas saturadas como la mantequilla. Sin embargo, al cabo del tiempo se descubrió que no todo era tan bonito como parecía. El proceso de elaboración de este producto vegetal hacía que se formaran en él grasas trans, todavía más perjudiciales que las de la mantequilla. Esto llevó a las diferentes marcas a modificar el proceso de fabricación del producto para seguir ofreciéndolo como una alternativa sana entre quienes buscan cuidar la salud de su corazón. De hecho, la mayoría de marcas de margarina que se comercializan hoy en día en Europa contienen cantidades mínimas de grasas trans.

Desde entonces, no han dejado de surgir bulos con respecto a este producto creando bastante confusión entre los consumidores. La principal pregunta que muchos se hacen es cuál de los dos productos es mejor para la salud. Te contamos todo lo que tienes que saber.

Mantequilla vs. margarina: ¿cuál es más recomendable?

Para responder a esta pregunta, conviene explicar cómo se elabora cada una. Por su parte, la mantequilla se obtiene de la leche y contiene hasta un 80% de grasas, siendo agua el 20% restante. Muchos consumidores creen que la margarina es un producto sintético, pero esto no es cierto. Dicho alimento se elabora a partir de aceites vegetales (aceite de girasol casi siempre), que se procesan para convertir la grasa líquida en grasa sólida. 

Tanto mantequilla como margarina son una gran fuente de vitaminas liposolubles como la vitamina A, la vitamina D o la vitamina E. Eso sí, la  mantequilla contiene minerales como calcio, fósforo, potasio y magnesio gracias a su origen animal. Por su parte, la margarina contiene ciertos componentes introducidos de manera artificial, aunque no necesariamente malos. De hecho, muchos de ellos son muy buenos para la salud, como el Omega 3 y el Omega 6.

Si te preguntas cuál engorda más, los expertos lo tienen claro: las dos engordan lo mismo pues contienen el mismo porcentaje de materia grasa. Ahora bien, en términos de salud cardiovascular, los expertos señalan que es más recomendable la margarina. Al estar elaborada a base de grasas vegetales, la margarina contiene menos grasas saturadas y más ácidos grasos insaturados, mono y polinsaturados que la mantequilla. En el caso de esta última, sus ácidos grasos son, sobre todo, saturados. Por tanto, el consumo de margarina en lugar de la mantequilla ayuda a combatir el colesterol malo, siempre en el contexto de una alimentación saludable. Eso sí, ni una ni otra deberían ser consumidas en exceso debido a sus altas cantidades de grasa, por eso, ciertos nutricionistas recomiendan que se sustituya por grasas más saludables como el aceite de oliva.

 

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