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Mitos y verdades de la intolerancia a la lactosa

La lactosa es un tipo de azúcar que se encuentra en la leche y otros derivados lácteos. Te contamos todo lo que tienes que saber sobre la intolerancia a la misma.

Las personas que tienen intolerancia a la lactosa no pueden digerir el azúcar de la leche y otros derivados lácteos. Dicha intolerancia se debe a la escasez de una enzima que se produce en el intestino delgado (lactasa). Esta afección produce síntomas que si bien no son graves, pueden ser muy molestos, pues provoca diarrea, gases e hinchazón tras consumir productos lácteos

Estos síntomas aparecen cuando consumimos una cantidad mayor de la que el cuerpo puede tolerar, por lo que la clave está en conocer nuestro límite y no sobrepasarlo. Muchas personas dejan de consumir lactosa sin ser intolerantes, lo cual es un error, pues puedes volverte realmente intolerante. Lo que sucede es que el cuerpo deja de utilizar la lactasa, lo cual hace que esta enzima deje de producirse y cada vez sea más difícil recuperarla.

Sobre este tema se habla mucho y en ocasiones sin desconocimiento, así que conviene conocer algunas certezas y falsedades.

Verdad: los síntomas de la intolerancia a la lactosa son similares a los del colon irritable

Los síntomas asociados a la intolerancia a la lactosa y al colon irritable son similares e incluyen distensión abdominal, meteorismo, diarrea y dolor abdominal. Hay personas que presentan ambos cuadros, por lo que es fundamental un buen diagnóstico.

Falso: la intolerancia a la lactosa puede derivar en cáncer

La intolerancia a la lactosa no es un problema grave y es imposible que se transforme en cáncer o cualquier otra enfermedad. Esta afección tan solo produce ciertos malestares, pero no existe ningún riesgo mayor.

Verdad: la leche es la que contiene más lactosa de todos los lácteos

Aunque todos los lácteos y sus derivados tienen lactosa, la leche es la que mayor cantidad contiene, sin importar si es entera o desnatada.

Falso: los niños no sufren de intolerancia a la lactosa

Aunque no es frecuente que un niño presente intolerancia a la lactosa, sí es posible. De hecho, hay niños que nacen con deficiencia de lactasa, lo cual provoca que no puedan consumir lácteos, incluso leche materna. Algunos de los síntomas incluyen diarreas e hinchazón. 

Verdad: la intolerancia a la lactosa afecta de formas diferentes a cada persona

Mientras que unas personas pueden beberse un vaso de leche sin ningún problema, otras sentirán los síntomas al primer sorbo. Además, no es lo mismo la intolerancia que se puede sufrir en la niñez que la de adulto.

Falso: tomar suplementos de calcio es lo mismo que tomar leche y sus derivados

Cuando hablamos de suplementos de calcio hacemos referencia únicamente a un micronutriente. La leche y sus derivados aportan diversos nutrientes como proteínas, grasas, calcio y fósforo. Además, hay que tener en cuenta que el calcio de la leche tiene una mayor nivel de absorción.

No existe un tratamiento específico para la intolerancia a la lactosa, lo único que se puede hacer es vigilar la alimentación y optar por alternativas que no contengan lactosa. Algunas de ellas son la bebida de soja, de arroz, de avena, la leche sin lactosa o leche de coco. 

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