Mitos y verdades sobre los alimentos integrales

¿Sirven para adelgazar? ¿Ayudan a reducir el azúcar en sangre? Te contamos todo lo que tienes que saber sobre este tipo de productos.

Los alimentos integrales son fundamentales en una dieta equilibrada. Según diversos estudios científicos, su consumo está relacionado con la reducción de enfermedades cardiovasculares, diabetes y obesidad, entre otras. Sin embargo, en torno a su consumo existen todavía ciertos mitos que conviene desterrar. 

En primer lugar, conviene determinar qué es exactamente un alimento integral. En concreto, la definición de este hace referencia al cereal integral. El grano del cereal está compuesto por tres partes: el germen, el endospermo y el salvado. Durante su procesamiento, a este cereal no se le retira ninguna de sus partes. Sin embargo, el cereal refinado o blanco es aquel al que se elimina el salvado y parte del endospermo, dando como resultado un producto de peor calidad nutricional. 

Seguro que has escuchado alguna vez eso de que los alimentos integrales son buenos para adelgazar, que ayudan a bajar el azúcar en sangre o que los productos 'light' también son integrales. Recopilamos las creencias más populares entorno a estos productos y qué hay de verdad en ellas.

  • Los productos integrales son bajos en calorías. Esta es una de las creencias más extendidas de ellos y, sin embargo, no es cierta. Los alimentos integrales tienen prácticamente las mismas calorías que su versión refinada. Lo que sucede es que, en caso de los primeros, poseen mayor contenido en fibra, por lo que son más saciantes y nos llevan a comer menos. Por tanto, sí pueden ayudarnos a adelgazar, pero no son milagrosos.
  • Cuanta más cantidad de alimentos integrales consumamos, mejor. Los alimentos integrales son muy saludables, pero tampoco hay que pasarse. Su alto contenido de fibra beneficia la salud, pero si hacemos un consumo excesivo de este nutriente, podrían aparecer molestias como diarrea, dolores abdominales o flatulencias. Además, su contenido en fitatos perjudica la absorción de minerales como el calcio, el zinc o el hierro. Lo ideal es no excederse de los 50 gramos diarios.
  • Los alimentos integrales ayudan a reducir el azúcar en sangre. Esta sí es una creencia cierta. La fibra presente en este tipo de alimentos es muy beneficiosa a la hora de disminuir los niveles de glucosa en el torrente sanguíneo, disminuyendo el riesgo de padecer diabetes o teniendo un mejor control de esta.
  • Los productos con fibra añadida son integrales. Es uno de los mitos sobre nutrición más extendidos. Es común encontrarnos con productos cuyo contenido natural en fibra es inexistente, pero que han sido enriquecidos con esta de manera artificial. Sin embargo, esto no los convierte en integrales. Aunque este tipo de harinas suelen estar enriquecidas con hierro y vitaminas, su poder saciante es menor que el de los alimentos integrales y además no contienen tantos nutrientes. 
  • Los alimentos integrales son la única fuente de fibra. El contenido en fibra de este tipo de productos es muy elevado, pero existen otros alimentos que también nos aportan cantidades importantes de este nutriente, siendo la fruta y la verdura ejemplos de ello.
  • Solo nos aportan fibra. De nuevo, esto es un mito. Su contenido en fibra es muy elevado, pero tampoco hay que olvidar su aporte de vitaminas y minerales muy beneficiosos para la salud.

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